Jueves, 29 de octubre de 2020. Última actualización: Hoy

Metamorfosis

El martes 21 abril, 2020 a las 3:10 pm

Metamorfosis

Por: Gloria León Valencia / Cuando la pandemia termine, la humanidad utilizará para la fijación de sus perfiles la palabra cambio, no evolución, sino cambio radical.

Esta metamorfosis que se está dando a la velocidad de la luz se hará sentir y ya nada será igual.

A los filósofos de la historia, a los sociólogos, a los encargados de la fe, corresponderá la tarea de desentrañar los móviles de esta profunda transformación porque la historia de la humanidad una vez más será partida en dos un antes y después del coronavirus.

El antes, una sociedad que se ha visto afectada por la crisis de la pérdida de los valores y la fe cristiana; una sociedad donde predominó más la ciencia y el racionalismo; una sociedad egocéntrica donde predominó más el tener que el ser; una sociedad que ha tenido todo pero lo ha perdido todo: principios, honra, fe y sobre todo el amor a Dios, así mismo y por ende a los demás; una sociedad donde ha predominado la destrucción del hombre por el hombre y por ende de la naturaleza y así, una sociedad donde la familia quedó relegada a un segundo plano y cada quien vive su propia vida y hace su propia historia.

El después, ya no va a ser un sueño sino una realidad, donde el resultado de esta metamorfosis será la de una humanidad más consciente, ¡eso creo!, que esta pandemia transformará la forma de pensar, actuar y sentir de todos.

Se debe pensar en un mundo sin fronteras, porque todos somos hermanos, que cuando hablemos de desarrollo, sea para todos pensando en esta generación y la que está por venir.

Un cambio, donde no veamos gente durmiendo en las calles, en los parques, donde todos seamos más conscientes en el cuidado de nuestro planeta y de vez en cuando le demos un respiro a nuestra Tierra.

Una mutación de paradigmas en el pensar tan racionalista a un saber profundo, como es el conocimiento dado por Dios bajo la presencia del Espíritu Santo. Que sea él, el que gobierne nuestras vidas y nos ilumine porque él es la Luz del Mundo y el que camina en él no andará en tinieblas.

Todo lo que la humanidad ha perdido, no es nada porque con ello hemos ganado lo máximo a Cristo nuevamente en nuestras vidas, en Filipenses 3-18 podemos confirmar lo anterior.   Todos somos hermanos en Cristo. Tú y yo decimos dejarlo entrar a  nuestras vidas y  que sea él que genere el cambio que necesitamos. Dios te ama.

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