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El mes de la Afrocolombianidad, más allá de una celebración, la conmemoración de los derechos de una etnia aún invisible

El domingo 21 mayo, 2017 a las 11:05 am

Carlos Vargas Montaño

Por Carlos Vargas Montaño[1].

De nuevo otro año de “celebración de la Afrocolombianidad”, después de la ley 725 de 2001, cuando el Congreso de la República estableció el 21 de mayo, como el Día Nacional de la Afrocolombianidad y la Unesco el día la diversidad cultural para el dialogo y el desarrollo. Las comunidades Afrodescendientes, Negras, Palenqueras y Raizales, se alistan para realizar actos culturales y artísticos…sin importar como ser nombrados, este año el análisis es sobre la vulneración de los derechos humanos, este año la alarmante situación que no es nueva, invita al pueblo Afro, Negro, Palenquero y Raizal, a salir a las calles y exigir sus demandas por vías de hecho y de derecho.

La conmemoración de este año, ha opacado la alegría que caracteriza nuestro baile y todo lo que hacemos. Las demandas de las comunidades del Pacífico en Chocó y Buenaventura, manifiestan del despojo por el que desde siempre han vivido… en un principio, la fragmentación con las pueblos nativos que lucharon contra los españoles por el control del pacifico en la Colombia colonial, luego el silencio de la libertad dejando que se habitase en esa “tierra de nadie” declarada como baldíos en la ley 70 de 1993, pero otrora, una vez se descubre la riqueza, viene como bestias en celo el asedio por la madera y el caucho, las rutas de narcotráfico, la explotación del oro y su contaminación integral, rompiendo el tejido social, promoviendo la prostitución, la miseria… la muerte; el escenario ideal para juzgar su “subdesarrollo” y las violencias de la actualidad.

Este año, las representaciones de la diáspora afroamericana, las conferencias y reflexiones desde el arte, permiten dejar la llama encendida de la historia y la memoria, una historia aun invisible de su aporte en la construcción de la nacionalidad del país. No obstante, hace un llamado al país, un llamado que invita a que asumamos el objetivo común, de conocer y reconocer las realidades de despojo e historia inmarcesible del desarrollo para el capital y no el capital para el desarrollo.

Asumirnos como herencia del mestizaje, va más allá de los procesos de colonización y el holocausto, en conclusión, todos somos Afrodescendientes según la historia de Lucy y el hallazgo arqueológico del origen de la humanidad hace 3 millones de años; la diferencia está en que no todos somos “negros”, lo que hace referencia al secuestro, trata, tortura y demás vejámenes del genocidio más grande en la historia de la humanidad.

En Colombia, la vulneración de los derechos para la población Afrocolombiana y especialmente para su niñez, continúa siendo una barrera de desarrollo, que a pesar de los grandes esfuerzos del gobierno nacional y regional, no dan respuesta efectiva: de acuerdo a las cifras que presenta la organización Cimarrón el Departamento Nacional de Planeación, la población afrocolombiana se acerca al 30% de la población total del país. “Es decir, las cifras oficiales reportan la existencia de aproximadamente 12 millones de afrocolombianos(as), distribuidos(as) a lo largo y ancho del territorio nacional”.

Algunos datos estadísticos comprueban además que la mayor parte de la población Afrocolombiana Negra, vive bajo cuadros alarmantes de miseria y exclusión social:

– Las zonas de mayor predominio de población afrocolombiana son aquellas que presentan los más bajos índices de calidad de vida del país.

– El ingreso per cápita promedio de los(as) Afrocolombianos(as) se aproxima a los 500 dólares anuales, frente a un promedio nacional superior a los 1500 dólares.

– El 75% de la población Afro del país recibe salarios inferiores al mínimo legal y su esperanza de vida se ubica en un 20% por debajo del promedio nacional.

– La calidad de la educación secundaria que recibe la juventud Afrocolombiana es inferior en un 40%, al compararla con el promedio nacional.

– En los departamentos del Pacífico colombiano, de cada 100 jóvenes Afros que terminan la secundaria, sólo 2 ingresan a la educación superior y solo 1 logra terminar sus estudios.

– Aproximadamente el 85% de la población Afrocolombiana vive en condiciones de pobreza y marginalidad, sin acceso a todos los servicios públicos básicos[2].

La alarma está encendida

En el año 2009, la honorable Corte Constitucional dicta el auto 005, con lo cual se hace un llamado urgente al Estado colombiano, para que atienda de manera prioritaria las necesidades impugnadas por las comunidades Afrodescendientes Negras; sin embargo, la experiencia en terreno aun nos indica la grave situación por la que atraviesan miles de niños y niñas en la Costa Pacífica de Cauca y Nariño; persiste el funesto paisaje del desplazamiento forzado, precariedad absoluta en las Instituciones Educativas con necesidades básicas apremiantes, dispersión y falta de vías de acceso, falta de maestros y el lastre de bajos resultados en las pruebas estatales, por debajo del promedio nacional.

La Afrocolombianidad nos convoca a conmemorar la historia y la memoria, asumiendo un ritual de pasaje que perdure in perpetuun, un equilibrio entre las frías cifras que confirman el alto grado de vulnerabilidad de la mayoría de personas Negras, Afro, Palenqueras o Raizales, y la expresión cultural y artística, la palabra de un pueblo capaz de sonreír ante la adversidad y proponer otros caminos para su desarrollo armónico.

Desde el proyecto Vive la Educación, Save the Children ha venido impulsando procesos que mejoren la calidad educativa, con el firme convencimiento de promover la garantía del derecho a una educación incluyente y coherente para las comunidades de Cauca y Nariño. Para ello, con la participación de las gobernaciones de Nariño y Cauca, apoyamos la adopción de procesos pedagógicos que incluyen los proyectos educativos comunitarios afro, la formación docente, la equidad de género y la participación de la niñez como sujeto de derechos.

En Cauca, la gestión de la Secretaria de Educación Departamental da un gran paso en el reconocimiento del pueblo Afrocolombiano Negro, decretando en noviembre de 2016[3] un escenario legal para la concertación, planeación, seguimiento y evaluación de procesos para el desarrollo educativo en estas comunidades.

Nuestro acompañamiento a procesos Etnoeducativos en Nariño y Cauca, fortalecen el paso para que las comunidades Afrodescendientes Negras, propicien escenarios reales y pertinentes en la cotidianidad de la escuela, desde sus Proyectos Educativos y el impulso para transformar sus currículos en función de las necesidades de su comunidad. La niñez participante del proceso, empieza a usar las herramientas de participación y comunicación y se expresan por los medios masivos y no masivos, buscando soluciones a la vulnerabilidad de sus derechos; las comunidades organizadas agilizan políticas de reconocimiento educativo integral con las Secretarías y el Ministerio de Educación Nacional.

La conmemoración de la Afrocolombianidad continuará siendo el gran reto para el cumplimiento de los derechos de la niñez y sus cuidadores, más allá de los autos y sentencias de la Corte Constitucional, más allá de la celebración artística y cultural, más allá del reconocimiento legal. El compromiso del país debe dar un paso más, el reconocimiento de las apuestas comunitarias para reducir las brechas de miseria colectiva y con ello la existencia de niñas y niños Afrocolombianos lejos de las violencias, exhortar a los garantes de derecho a que dediquen su energía en el cuidado del relevo generacional, de los ciudadanos futuros cuidadores, de un acervo material e inmaterial al cual aún no hemos logrado darle el valor humano que representa para la Paz en el siglo 21.

[1] Tomado de http://portail-eip.org/SNC/EIPColombia/Informe.htm
[2] Tomado de http://portail-eip.org/SNC/EIPColombia/Informe.htm
[3] Decreto 2057, que crea la Mesa de trabajo Etnoeducativa de las comunidades negras y Afrocolombianas del departamento del Cauca, como instancia de coordinación y concertación permanente, de las políticas Etnoeducativas en los territorios.

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