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MERLANO-22

El miércoles 29 enero, 2020 a las 10:06 pm

MERLANO-22

Felipe Priast

En los anales de la literatura anglosajona hay una obra maestra del humor negro, la espléndida novela de Joseph HellerCatch-22”, la historia de un piloto de la fuerza aérea americana destacado en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, para el que nada de lo que sucede a su alrededor tiene sentido. El impacto de esta novela fue tal en la cultura americana durante los años 60, que hoy en día a una situación incongruente y contradictoria se le dice “una situación catch-22”. Lo que no tiene sentido es un “catch-22”.

Ese, precisamente, es el caso con la detención de Aida Merlano, una pura situación “catch-22”. Heller no hubiera podido concebir una situación más inconcebible: Aida Merlano es arrestada en Venezuela por las fuerzas de seguridad de Maduro, pero Colombia no reconoce al gobierno de Maduro. Ni a Heller se le hubiera podido ocurrir este “catch-22”, o mejor dicho, este “Merlano-22”.

Este “Merlano-22” en el que estamos tiene agravantes que lo hacen aún más “helleriano” (el gran Joseph debe estar revolcándose de felicidad en su tumba).

Resulta que Nicolás Maduro, la némesis del gobierno colombiano, tiene en su poder a la vieja que puede quitar o poner el próximo presidente de Colombia, nada más y nada menos que eso. Por eso Petro brincó de una. Si la Merlano es entregada a la justicia colombiana, la aspiración a la presidencia de Alex Char está muerta antes de nacer, apaga y vámonos, viejo Alex.

Y si esto sucede, las chances de Petro de ser presidente en el 2022 son buenas, muy buenas. Aida Merlano tiene el poder para tumbar, no solo a Alex, sino a media clase política colombiana, desde Vargas Lleras, hasta un potencial candidato uribista.

Eso, viendo las cosas desde el punto de vista de la Merlano. Desde el punto de vista de Maduro, es aún mejor. El tipo tiene en su poder una ficha para minar por dentro la política interna de Colombia, y voltearla patas arriba.

Para empezar, yo quiero decir que esto no es casualidad. Al gobierno de Maduro le tuvo que llegar información de que Aida estaba en Venezuela, y de inmediato montaron una operación para capturarla, pues saben de lo preciada que es la información que ella guarda.

Aida es un arma, una lanza de ataque, en manos del temido Nicolás Maduro. Con Aida en su poder, Maduro no solo tiene músculo para negociar con Colombia, sino para negociar con Estados Unidos.

Si Aida es entregada a la justicia colombiana, el próximo monigote de los americanos, Alex Char, se quema. Y si el muñeco de los americanos se quema, es probable que Petro sea presidente en el 2022, el peor escenario para los americanos. En otras palabras, el chofer de bus tiene la sartén por el mango.

Conscientes del peligro que Aida representa, este gobierno hizo lo que tenía que hacer: el ridículo. Ir a pedirle la extradición de Aida a Guaidó es como ir al Senado de Colombia a pedirle una decisión ejecutiva a alias “Manguito”. Guaidó no tiene ni oficina, ahora va a gestionar la extradición de Aida Merlano, ¡no me hagan reír! Yo creo que con decir “Merlano-22” no alcanza, esto es un “Colombia-22”, un país completamente incongruente.

Si yo fuera Maduro, yo le ofrezco a Aida inmunidad y protección a cambio de una confesión completa. Luego, me consigo un par de periodistas colombianos afines a mi causa, o por lo menos no tan hostiles a Venezuela, y les filtro las confesiones de Aida para que estos las suelten en medios colombianos. De pronto, organizó una entrevista con uno de estos periodistas, y la presento en la TV colombiana, o en la TV argentina, o en la mexicana. Así, mino la política colombiana despacito, poco a poco, hasta que acabe con mis enemigos, que son todos los que no quieren que Aida confiese, y esos mismos que odian a muerte a Maduro.

Opción dos, es usar a Aida como ficha de cambio. Hacer un acuerdo tras bambalinas con el gobierno de Duque, con los americanos terciando, para levantar sanciones y una promesa de no invasión desde Colombia, o algo dentro de esas líneas.

En cualquiera de los dos casos, Maduro es el gran ganador. Tiene en su poder a una de las figuras más temidas por el establecimiento colombiano. Si Aida habla, Arturo Char se va preso y se acaba la aspiración de Alex. Gerlein también coge cana, y las ondas sísmicas de su declaración van a hundir al conservatismo colombiano aún más. Aida Merlano va a ser el “Juan el Bautista” que va a preceder la declaración de Mancuso, que regresa extraditado en Marzo. Aida entierra a Alex, y Mancuso entierra al uribismo. Resultado: Petro presidente en el 2022.

Maduro le volteó el cotarro a Colombia. Hace exactamente un año, el guevoncito que tenemos de subpresidente declaraba con pompa que “el régimen de Maduro tiene las horas contadas”.

Las vueltas que da la vida. Hoy, las tiene más contadas su gobierno.

Sabio Diomedes cuando cantaba: “Es que la vida es un baile, en el que todos damos la vuelta…”.

¡Canta, Duque, canta! ¡Guepaaaaaaa! ¡Canta, Alex, canta! ¡Ay Ombe’!…

Felipe A.Priast

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