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Mensaje de una europea a la gente de Colombia

El miércoles 5 marzo, 2008 a las 8:13 am

Por Jenny James del Grupo Atlantis
Yo vengo de un país superdesarrollado. Tan desarrollado es mi país que ya destruyeron todo lo que era antiguo, todo lo que era bello, todo lo natural. Yo vengo de un país supremamente organizado. Allá te organizan todo, no sólo desde la cuna hasta la tumba sino desde antes de nacer y después de morir. Yo soy de un país en donde no se conoce el hambre. Allá te dan comida antes de que la necesites, allá come la gente por aburrida, allá te alimentan para que no sientas ganas de moverte.

En mi país hay educación gratis para todos. La misma educación para todos. Esto quiere decir que todos saben las mismas cosas y que nadie sabe nada que los otros no sepan. Por eso si intentas decir algo nuevo que la educación oficial no enseña, no te escucha nadie porque ya lo saben todo. En mi país hay hospitales y medicina para todos. Y los hospitales y la medicina son obligatorios. Si una mujer quiere dar a luz en casa, está prohibido, y si uno es viejo y con ganas de morir te conectan a una máquina y no te permiten morir sin permiso del Estado.

En mi país no hay casas ni habitaciones sin todos los aparatos modernos. Ya no hace falta la conversación, la meditación ni mirar una persona a otra. En mi país hay democracia, esto quiere decir que todo el mundo tiene el derecho de pensar como todos los demás, de vestirse como todos los demás, de vivir como todos los demás. Quiere decir que nadie tiene derecho a ser diferente, porque esto no sería democrático.

En mi país todo niño está protegido por el Estado, vigilado por el Estado. Esto quiere decir que los padres ya no pueden criar a sus hijos de la manera que les parezca, ni de enseñarles según sus propias creencias. Los padres ya no son más que los policías domésticos del Estado, empleados del Estado que deben educar a los futuros empleados del Estado. En mi país hay igualdad de sexos. Esto quiere decir que ya no hay hombres y mujeres. Hay personas. Y esto quiere decir que si una persona de género masculino mira, toca o se acerca a una persona del género femenino sin llenar los debidos formularios, será sancionado por la ley.

En mi país hay civilización y cultura y salud y limpieza. Esto quiere decir que todo sitio que difiere de lo que hay en mi país no es civilizado, es inculto, insalubre y sucio. En mi país hay de todo, todo invento moderno, cada lujo, y aproximadamente un billón de carros. Unas cositas faltan, pero casi nadie lo nota: espacio, aire, árboles, animales y amor.

Yo he dejado mi país para siempre. A mí no me importa si mi país se hunde en el mar.

Cuando dejé para siempre mi país he dejado atrás la superorganización, la supereducación, la prensa unánime, las voces unánimes, un sistema y un pueblo sin ánimo. Yo escogí venir a lo que llaman el tercer mundo, lo que en realidad es el único mundo donde quedan señales de cómo era el mundo primero. Yo vine a América del Sur, a Colombia. Mi país se llama Inglaterra y tiene muy buena fama, muy buena imagen. Colombia tiene muy mala fama y muy mala imagen. Por eso escogí a Colombia. Me gusta la mala fama, las malas imágenes: detrás de ellas ríe la vida. Detesto la buena fama porque allí se esconde la hipocresía y el aburrimiento.

Inglaterra, pequeño país consentido, sin alma. Colombia, gran país trágico, violento, que todavía tiene espíritu, vida, sangre en las venas. Sí, también tiene sangre en la hierba, y en las calles hay dolor, pobreza e injusticia. Pero aquí todavía hay pasión y deseo de cambiar, de mejorar, de ayudar.

En mi país no hay muertes, porque todo el mundo ya se murió.

En mi país he tenido 20 años de educación, he podido ganar los sueldos más altos, he podido tener de todo. Menos libertad, alegría, paisajes, naturaleza y amor.

En Colombia es costumbre mirar hacia el Norte, pensar que con cada kilómetro que se aleja de la línea del Ecuador se acerca más a la Tierra Prometida, a la riqueza, a la felicidad. ¡Oh gentes de Colombia! miren lo que tengo en la mano, es un signo que dice: este no es el camino, camino peligroso, camino falso.

Yo vengo del mundo que ustedes anhelan para decirles: el mundo de ustedes es mejor ¡Cuídenlo! Yo he dejado un nivel de vida que ustedes buscan para decirles: es ilusión, es fantasía. Toda aquella riqueza no conduce sino a la pobreza espiritual, a la soledad y al aislamiento. Yo vengo de un país que se ha desarrollado tanto que ya no hay sitio para la Naturaleza; donde hay tantas construcciones que ya sólo puede llegar la destrucción; en donde tan culta es la gente que no se puede tocar, la vida tan seria que no se puede reír, donde la planificación es tan estricta que no se atreve a crecer ni un solo arbolito sin papeles.

Gente de Colombia que huye del campo, que desprecia las cosas del campo, les digo que yo sé hasta dónde conduce su carrera. Campesinos de Colombia que se quedan en el campo pero lo odian y se creen pobres, les digo que tienen la mayor riqueza entre sus manos.

Habitantes de Colombia que todavía se llaman con orgullo “campesinos” y que no se dejan engañar ni seducir por las falsas luces de la ciudad, les digo que ustedes serán los únicos herederos de un mundo que pronto va a darse cuenta de que dominando y destruyendo la Naturaleza para cubrirla con cemento y basura la perdemos para siempre.

El mundo es redondo. Ya llegó el día en que regresar a una vida más sencilla y primitiva es el único camino del progreso.

Colectivo Ambiental de Antioquia
http://colectivoambiental.wordpress.com/

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