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Jueves, 21 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

Meira Delmar

El miércoles 12 junio, 2019 a las 8:21 am
Imagen cortesís de: https://bit.ly/2EZXtkP
MARUJA VIEIRA WHITE, POETA

Meira Delmar

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Se me iluminó la cara. No me veo al espejo ahora, pero siento enrojecidas las mejillas, – y el corazón -. El afecto que le tengo y el amor que demostraba eran ostensibles en nuestras estadías en el Encuentro de Mujeres Poetas Colombianas de Roldanillo. Ella era esperada y le gustaba asistir. Era una de las altas Almadres, nombrada así por la organizadora Águeda Pizarro Rayo.

Meira era invitada de honor y engalanaba el encuentro. Con su dulzura, suavidad y simpatía. Más su encantadora poesía. A los 9 años ya escribía. Hablo en pretérito porque hace unos cuatro o tres años no voy al encuentro y me guiaré por el conocimiento y experiencia personal y por el libro «Meira del Mar, poesía y prosa» que luzco en mi biblioteca.

Meira era una mujer carismática. Atraía las miradas, salía de ella una energía que irradiaba y llenaba de luz la estancia. Llevaba a toda hora la sonrisa en sus labios. Estaba atenta a lo que ocurría a su alrededor e iba saludando e inundando de su gracia el lugar. Me parece estar delante de ella. El aire y su aura eran lo mismo: ocupaban el mismo espacio.

Para mí, en este momento es lo mismo el pasado que el presente. Su imagen, su aura están aquí rodeándome. Casi se podía decir que ella salía de si misma y se comunicaba con su aura con el que estuviera al lado de ella conversando. No es demasiado exagerado decir que ella tenía el magnetismo de poderse trasladar: No era tanto, pero era tan sutil, tan espiritual que – casi – lo lograba.

Como que se olvidaba que ella humana y obraba como si fuera una diosa y que sus deseos y acciones pudieran viajar con quien ella quisiera honrar con su presencia y gracia. Su mirada natural, salía de ella como un haz de luz, su palabra, casi igual a un hecho por la fuerza de su cariño pues lo que decía lo quería conceder como diva que era. No sé si hablar de un pasado o si todavía ella vive y lo puede estar haciendo.

Vuelvo a tenerte, amor,/ como si nunca/ te me hubieras ido./ Tus manos me recorren/el rostro suavemente,/ Y te oigo la voz en un susurro/ que me roza el oído./ Vuelvo a tenerte/ y pienso en el perfume/que de nuevo me hiere/ aunque el jazmín no exista./ dice en su poema Perfume.

Sus poemas son actuales, no escritos para revivir un pasado sino para volverlos a sentir en el presente. Esa cualidad de su escritura hace cada poema conversacional, íntimo, personal, dicho al oído. «Una tarde un poeta recibió de tus manos un jazmín que cortaste para él. Con asombro me miró largamente y se llevó a los labios, reverente, la flor: Se me quedó en la frente aquel momento, digo, la frente, cuando debo decir el corazón.», en Alguien Pasa. ¿Era Meira humana o una diosa?

10-06-19

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