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Domingo, 17 de enero de 2021. Última actualización: Hoy

Meditaciones para épocas de pandemia

El sábado 5 diciembre, 2020 a las 11:41 am

Meditaciones para épocas de pandemia

Meditaciones para épocas de pandemia

El virus invisible dejó a la humanidad buscando equilibrio en la cuerda floja de la incertidumbre. Los supuestos poderes establecidos se balancean ante la amenaza del contagio. Ni la ciencia, ni la riqueza acumulada, nada, incluidos los avances científicos logrados con los viajes al espacio, aportaron al encuentro de una solución para contener la pandemia. Los poderes terrenales perdidos ante una contaminación, que ni siquiera se ve.

Giros impensados cambiaron la percepción de muchas cosas, acercarnos, juntarnos, abrazarnos, que inclusive hizo parte de la ritualidad religiosa en la comunión del encuentro, y el beso, diríase símbolo de la unión total de los humanos, y la costumbre mundial del saludo dando o cruzando las manos se abolió por ser puente de contaminación. Aun las miradas que contenían mensajes de admiración o gusto, se tornaron maliciosas, prevenidas, asustadizas. La distancia, antes tenida como manifestación de rechazo, hoy hace parte de la política pública del respeto.

Las convocatorias a las manifestaciones colectivas, como expresiones de civilidad, para el fomento de la convivencia, la solidaridad, el reconocimiento, el disfrute de una tierra de todos, unos recursos naturales compartidos, un medio ambiente para el gozo y la conservación para las generaciones del futuro, las diversidades y las diferencias, como pegamento para amarrar bien las bases de la nacionalidad como forma de organización, todo está suspendido.

Arriesgado mencionar inclusive el sentido de protección de la salud y de la vida, concepto que demandará estudios filosóficos, antropológicos, psicológicos y sociológicos, para tratar de llenar la sensación de vacío, de sentido de la existencia, de su razón de ser en el planeta. Inclusive crujen  las estructuras sociales y los intereses económicos y políticos, por lo tanto, demanda innovación en las nuevas etapas.

La producción de utensilios, bienes y servicios, también están en camino de modificación; el nuevo modo de vida, incluye además, mudanza en las costumbres alimenticias, en el vestido, en la diversión, todo en un cambiante escenario de acoplamiento a las nuevas realidades.

Como la historia de la humanidad indica, siempre el hombre tiene la capacidad para reacomodar la grafía de su integración en nuevas formas de sociedad y de interactuar con la naturaleza. Corresponde mentalizarnos de las tareas a iniciar para acoplar de la mejor manera estos procesos.

La base de la organización de la nación es la sociedad con todos sus manuales culturales; a partir de esta circunstancia se establecen las estructuras económicas y de poder del Estado con todos los elementos que lo conforman, en las diferentes regiones y épocas en el  transcurrir de los tiempos.

Es buen momento para hacer preguntas a fin de aportar a los nuevos procesos de organización. El confinamiento no puede servir solo para evitar la aglomeración; los problemas siguen el curso inexorable de sus propias dinámicas, por tanto, se deben anteponer soluciones. Manos a la obra, para entre todos aportar, como en el juego de la pirinola.

Empezar por asuntos elementales. ¿Será que la existencia en la vereda y en el barrio sí corresponde a las condiciones mínimas de dignidad que merecen sus habitantes? o ¿será necesario un replanteamiento de sus condiciones? ¿El municipio como célula básica de la organización del Estado sí responde a un ordenamiento territorial adecuado?

A partir de cuestionamientos elementales, se llegará a la innovación que es imperante establecer. La agilidad de las comunicaciones demanda respuestas o al menos globos de fantasía para ocupar la mente en el sueño de un nuevo futuro, y así paliar la desesperanza.

Entonces toca volver a la política, atributo de la humanidad. Hay un amplio sendero para comprometer la mente, el pensamiento, el conocimiento, a fin de diseñar y hacer la vida de mañana, tratando de corregir los errores que son las verdaderas causas de los estragos. El coronavirus es letal, pero no es en el fondo la causa del problema, es la pobreza, materialización de la desigualdad.

Este territorio, desde el principio de la historia, ha tenido dificultades; hoy el susto del contagio esconde el sacrificio horrible de la vida en el Cauca. Es contradictorio, pero el virus termina siendo como una pomada para aliviar el dolor, pues se espera llegue algún día la vacuna, pero la violencia aumenta sin retorno, algunos la miran con indiferencia y peor otros creen incluye la solución, dizque porque se matan entre malos.

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