ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Miércoles, 8 de julio de 2020. Última actualización: Hoy

Meditaciones de cuarentena (1)

El viernes 17 abril, 2020 a las 12:54 pm

Meditaciones de cuarentena (1)

Meditaciones de cuarentena (1)

El tiempo da para meditar un tanto el contexto de la realidad que vivimos, que de pronto, los medios buscan tapar con estadísticas frías, con números que implican fracaso o éxito de los estados, según su interés de mercado. Lo cierto es que cambiamos desde el momento en que nos hicieron sentir impotentes ante un bichito invisible que circula a velocidad incontable, junto con la inmediatez de nuestros propios desplazamientos, porque somos los vehículos, transmisores de nuestros propios riesgos. Menos el sistema infalible que nos impusieron como necesidad, sine qua non imposible la existencia humana.

Como primera Verdad nos hicieron creer que el desarrollo era la salvación humana y la solución a todos los problemas, nos resultó una fotografía distorsionada: la concentración exagerada de la riqueza, la marcada delimitación geopolítica, la cancelación de las fronteras y con ello el decaimiento del orgullo nacional, la religión tradicional como un embotante estorboso porque denuncia la falta de ética y de moral si de explotar recursos se trata, el surgimiento inteligente de nuevos credos, la proliferación de sectas, nuevas ideas de Dios para que los sustentos sociales desaparezcan, de allí el fomento lascivo de la sodomía y el individualismo. Todo eso tiene un nombre: Neoliberalismo.

Tan nefasto o peor que el Comunismo, la perspicacia del modelo fractura la razón. La concepción económica del desarrollo cuantificado sin medida, apuñando la medida de los Tesoros insalvables hizo pensar que llevaría a la humanidad a un estado de satisfacción en extremo cómodo, para que nunca renunciáramos a la Libertad, pero hoy, y hasta nueva orden, debemos permanecer confinados, con detención domiciliaria sabiéndonos inocentes, por un delito humano sin duda provocado por la sobre explotación.

El hecho de que la riqueza se concentrara en el 1% de la población impide una economía humana, el mercado no responde a ideales de libertad, de ética, de moral. Sus acciones se quedan en la sofisticación de los discursos, en las concepciones de las Inteligencias Connotadas, todas ellas embrutecidas por la ambición sin límite. En esta situación de riesgo la mercancía pierde su valor, los réditos no son importantes, los bancos se quedan con el papel moneda en sus arcas, las divisas pierden significado, los respaldos monetarios son menos que basura.

En palabras de un economista español, no necesitamos de inteligencia porque son los inteligentes los culpables del desastre; no necesitamos más crecimiento económico, necesitamos madurez económica; para qué más expertos de Harvard, si fueron ellos quienes nos condujeron a esta catástrofe; necesitamos con urgencia una economía moral basada en comportamientos éticos; necesitamos una economía que baje al corazón, para que se pare la concentración de la riqueza; necesitamos que lo que producimos no engorde más la chequera del 1% de la población, para que el resto, el 99% que de una u otra manera viven en dificultades, tengan una oportunidad. Necesitamos un orden sensato. Necesitamos enterrar este modelo discriminador y criminal que nos enferma con sectas, con drogas, con sodomía bajo la cruel propaganda del lujo y el despilfarro.

***************************

Otras publicaciones de este autor:

Meditaciones de cuarentena (1)
Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta