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Jueves, 26 de noviembre de 2020. Última actualización: Hoy

¡ME QUEDO CON QUILICHAO!

El miércoles 28 octubre, 2020 a las 3:22 pm
¡ME QUEDO CON QUILICHAO!

¡ME QUEDO CON QUILICHAO!

¡ME QUEDO CON QUILICHAO!

CREPITACIONES 2020

Buscando un tema actualizado, interesante y llamativo, para comentarlo y compartirlo con mis amables, exigentes y queridos lectores, para no cansarlos tanto con los temas azarosos de la realidad local, regional y colombiana, me puse a pensar e investigar que, como ahora está de moda, está “in”, como dicen por allí el tema indígena, por motivo de la Minga caucana que tanto bien nos hizo en todos los aspectos, y hasta en muchos idiomas, por su total éxito, organización y mensaje a la opinión pública, nacional e internacional, por su mensaje y descreste al emperifollado y soberbio poder estatal colombiano, ganándole 10 a 0, sería muy bueno y atractivo, tratar el tema de la relación e historia de los dos nombres que tiene nuestra bella y encantadora “Ciudad de los Samanes” o “Tierra de Oro”, en relación con su componente indígena, pues si ustedes se han dado cuenta, es casi única por esa particularidad de los dos nombres, uno normal, lo podemos llamar así y el otro indígena, separados por la preposición “de” que le da más valor a uno de ellos y que merece estar siempre presente por muchos motivos que luego comentaré.

Para empezar, el primer nombre, SANTANDER, fue en honor del apellido del llamado “El hombre de las leyes”, Francisco de Paula Santander, en su calidad de vicepresidente del estado colombiano, cuando era regido por el presidente Simón Bolívar, según primero en un Acta y motivos explicados de la llamada parroquia de Quilichao, del Cantón de Caloto, a la cual pertenecía, el 15 de abril de 1827, junto al llamado Consejo Menor del Pueblo de Quilichao, la cual fue refrendada por el Supremo Gobierno de Popayán del 29 de mayo del mismo año, mediante decreto del 19 de julio de 1827, solicitando se le agregue dicho nombre al ya antiguo y conocido de Quilichao, mencionando que lo hacen en “reconocimiento al cúmulo de beneficios que ha derramado a manos llenas sobre toda la república el vicepresidente Santander”, de esto ya hace 193 años.

Es bueno recordar que nuestra ciudad tiene en su centro el parque “Francisco de Paula Santander”, inaugurado el 7 de agosto de 1919, para conmemorar el primer centenario de la Batalla de Boyacá, con una estatua de bronce de “EL hombre de las leyes”, fundida en Berlín (Alemania) en 1929 (los datos históricos aquí compartidos son del libro “Apuntes sobre Santander de Quilichao, del insigne educador Fernando Galarza Muñoz, llamado “El Maestro de Maestros”).

En cuanto a la palabra QUILICHAO, vocablo aborigen Páez, que significa “TIERRA DE ORO”, por la existencia de varias minas del preciado metal, una de ellas en el sector de “El Canalón”. Esa palabra ya aparece mencionada en un croquis llamado “Llano de Quilichao”, en 1750, dibujado en 1803 (Archivo Nacional de Colombia), debido a la posible existencia de los Quilichaos, descendientes de los Paeces; el cual poco a poco se fue poblando. Siguiendo con la historia, se cree que fue fundado un poblado llamado Jamaica de los Quilichaos en 1543, por Sebastián de Belalcázar (sin comprobar). Finalmente, se ha escogido el 16 de julio de 1755, como fecha oficial de fundación de la ciudad, en su vida administrativa y legal, por Acuerdo No. O05 de 2006.

Ya conocida la historia de los dos nombres, aparece en escena la preposición “DE”, uniéndolos, con el significado de posesión o pertenencia, concluyendo que SANTANDER le pertenece a QUILICHAO, ganando este vocablo indígena, por su historia y sonoridad. Además, por los gentilicios: “quilichagüeños” o quilichagüeñas”, que suenan mejor que “santandereanos” o “santandereanas”. ¡ME QUEDO CON QUILICHAO!    

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