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Me han contado…

El viernes 17 febrero, 2023 a las 4:05 pm
Me han contado… Chisme y muerte

Me han contado…

Guido Germán Hurtado Vera

En Las Ranas, la comedia de Aristófanes, un esclavo indiscreto escucha las conversaciones de su amo y las vocifera por la Villa. En el feudalismo se apuntaló la Inquisición, un tribunal eclesiástico que escarmentaba a los señalados de cometer delitos contra la fe. Si bien los judíos eran el objetivo principal, los nazis persiguieron a los denigrados por ser intelectuales, comunistas, gitanos, polacos y homosexuales. En la Operación Orión, en la Comuna 13 de Medellín en octubre de 2002, cuenta alias “Don Berna”, que lo que hubo fue calumniadores.

En la antigua Grecia no hay cifras exactas pero muchos esclavos y libertos murieron. En la caza de brujas se cuenta que la persecución provocó, en toda Europa, cerca de 40.000 víctimas de la Inquisición. Las cifras del Holocausto suman cerca de seis millones de judíos y once millones de personas, exterminadas por los nazis. Y en la Operación Orión, se conjeturan que hay 105 personas desaparecidas, 80 civiles heridos y 88 personas asesinadas por los grupos armados y la fuerza pública.

Las anteriores historias tienen un hilo conductor: chisme y muerte. Miles de personas asesinadas por un rumor. Un rumor que se hizo verdad.

El chisme como tal nace en las cenizas de la edad media y en el principio del capitalismo. Como lo cuenta el historiador italiano, autor de la microhistoria, Carlo Ginzburg, el pobre Domenico Scandella es una víctima que prueba cómo la envidia y el chisme pueden terminar con una vida. (El queso y los gusanos: el cosmos de un molinero del siglo XVI:1976).

No obstante, mucho tiempo atrás los griegos ya tenían una diosa que representaba el chisme, Pheme (fama o rumor). Simbolizada como una aterradora criatura, muy rápida que se deleitaba en perturbar el entorno con sus plumas.

Escribió el profesor argentino Pablo Daniel Sánchez Ceci, “Al decir se manifiesta lo impropio… Alguien dice mal, dice el mal; alguien maldice, el mal dice. Saca el cuer(p)o del otro ausente. Pero el otro nunca está del todo ausente, siempre hay rastros. El chisme convierte la cicatriz en mutilación. Lo que era una huella, ahora es ausencia… El chisme es un delito sin cuerpo… El chisme es un pequeño-gran acto de guerra. La palabra del chisme avanza contra los efectos de la amistad, deshace el archivo, olvida la historia compartida”.

Sócrates, el filósofo griego, evitó el chisme. Cuenta la historia que un día se encontró con un conocido que corrió hacia él emocionado y le dijo:

– “Sócrates, ¿sabes lo que acabo de escuchar sobre uno de tus alumnos? -Espera un momento, respondió Sócrates. Antes de que me hables de mi estudiante, tomémonos un momento para filtrar lo que vas a decir. El primer colador es la Verdad. ¿Te has asegurado absolutamente de que lo que estás a punto de decirme es cierto? -No, dijo el hombre, en realidad me acabo de enterar y… -Está bien, dijo Sócrates. Así que no sabes realmente si es verdad o no.

-Probemos ahora con el segundo colador, la Bondad. ¿Lo que estás a punto de contarme sobre mi alumno es algo bueno? -No, al contrario… Entonces, continuó Sócrates, – ¿quieres decirme algo malo sobre él, aunque no estés seguro de que sea cierto? -El hombre se encogió de hombros, un poco avergonzado. Sócrates continuó.

-Sin embargo, aún puede pasar la prueba, porque hay un tercer colador: la Utilidad. ¿Lo que quieres decirme sobre mi alumno me va a ser útil? -No, en realidad no, admitió el hombre.

Concluyó Sócrates, -si lo que quieres decirme no es Verdadero, ni Bueno, ni siquiera Útil, ¿por qué decírmelo?”

El hombre que había intentado esparcir chismes al gran filósofo estaba derrotado y avergonzado.

La incoherencia consiste en que hoy (en tiempos de los grandes desarrollos tecnológicos, de las ciencias humanas y las artes, de las humanidades contemporáneas, de las humanidades digitales, del post humanismo, del cine, de la literatura, de la inteligencia artificial, en pro de mejores ambientes laborales, de climas organizacionales, de cultura institucional, de micro machismos y feminismos radicales, de luchas por el medio ambiente y ante tantas certezas, académicas y de conocimiento) ese pequeño comentario insultante, ese imperceptible comentario rastrero e infundado, esa voz oculta llena de traición y envidia, sea tan decisivo e inevitable que, con su carga negativa, ponga en peligro la salud, la vida de las personas, el trabajo en equipo, enrarezca el ambiente laboral y la construcción de comunidad.

Como dirían los entendidos, el capitalismo de plataformas y tecnologías de vigilancia tentaculares apoyándose en esa maña antiquísima y malsana: el chisme.

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1 comentarios en "Me han contado…"

  1. Jhonatan dice:

    Una columna para reflexionar profundamente a cerca del poder que tenemos al hablar. Así como podemos dignificar a una persona, así mismo podemos dañarle su reputación de manera irreparable.
    Buena esa Guido.

Comentarios Cerrados.

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