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MÁS RAPIDO CAE UN MENTIROSO QUE UN COJO

El jueves 22 mayo, 2014 a las 2:48 pm
Hector Rodríguez

De: Héctor Aurelio Rodríguez Castro

Ésta, parece ser la frase ideal para calificar lo hecho por Óscar Iván Zuluaga, al decidir qué decir ante la aparición sucesiva de elementos que lo comprometen seriamente en la comisión de varios delitos, de los cuales muy difícilmente se podrá zafar, porque están relacionadas las pruebas entre sí y concuerdan en forma tal que, para quienes conocen el derecho probatorio, ya todo está consumado.

Lo que deberá hacer la Fiscalía, es recibir las pruebas y dar cumplimiento al ritual, que ordena el Código de Procedimiento Penal, para calificar y dar, en la primera fase, la definición de la situación jurídica de los implicados.

¿PORQUE ESTE CASO Y NO EL DE LOS 2 MILLONES DE DOLARES?

Zuluaga

Muy sencillo. En Colombia se han presentado muchos casos en los cuales, malandros, llámense guerrilleros, bacrim, paramilitares o de cualquier otra forma, involucran a personajes de la vida nacional, especialmente funcionarios públicos y políticos, en actividades delictivas, que luego se ha demostrado eran falsas, con algunas excepciones.

De esa forma, muchos senadores y representantes que fueron salpicados por estos personajes de empresas por fuera de la ley, no solo recobraron su libertad, sino que el Estado se somete hoy a demandas, por haber tomado aceleradamente decisiones que afectan, especialmente, la libertad de las personas, para luego tener que presentar excusas y quedar mal ante la opinión nacional e internacional.

En gracia a esto, la Corte Suprema de Justicia ha dicho, con carácter obligatorio (es línea jurisprudencial), que cuando estos individuos, delincuentes profesionales, señalen a personas conocidas como honorables y que son servidores públicos, solo serán tenidos en cuenta (sus señalamientos) cuando haya otros elementos probatorios, además de su testimonio, que permitan intuir o sacar la conclusión que esas denuncias o incriminaciones tienen algún asidero.

Este, precisamente, es el caso de los doce millones de dólares, que supuestamente entregaron algunos miembros de bandas de delincuentes, a J.J. Rendón o al asesor Chica, pues no hay otros elementos que puedan corroborar lo afirmado por los denunciantes, reconocidos maleantes de las BACRIM.

Lo dicho, por el senador Álvaro Uribe, sobre el posible pago de deudas de la campaña de Juan Manuel Santos por parte de J.J. Rendón, y que según el jefe de CD, vienen de esos doce millones de dólares, que según su ágil mente, ascendieron a dos millones de dólares, no pasa de ser una jugarreta del jefe de Centro Democrático, para, primero, darle mayor credibilidad a lo dicho sobre los doce millones de dólares entregados por las Bacrim, y segundo, para desacreditar al presidente Santos y preparar el terreno para enfrentar en un ambiente de desconfianza esta denuncia del video, ya el hijo de Zuluaga estaba hacía quince días pregonando que, ellos tenían miedo de un montaje, con base en un video, porque sabía que ese hecho era un golpe contundente a las aspiraciones presidenciales de su protegido Oscar Iván. De allí que el Fiscal está actuando conforme los lineamientos jurisprudenciales de la Corte Suprema en este aspecto, y por tanto no hay nada de animosidad, conforme lo ha señalado el habilidoso expresidente.

LAS TRETAS DE URIBE

El español Rafael Revert, testigo protegido por la Fiscalía.

español

Uribe es demasiado avezado en la preparación de escenarios futuros. Por eso preparó anticipadamente el escenario nacional con el fin de desconocer las determinaciones que se veían venir por parte del ente investigador de estos asuntos penales, la Fiscalía, en nuestro país. Con la gravedad de los acontecimientos próximos, ya se escuchaba de la llegada del video a manos de las autoridades, lo único que le quedaba era la descalificación del juez y eso hizo. Con lo que no contaba, era con la aparición de otro testigo, un español de nombre Rafael Revert, a quien Sepúlveda reclutó en el mercado internacional, y al cual le pago seis millones de pesos mensuales, le consiguió apartamento en Bogotá, y que se dedicó meticulosamente, después de sospechar que toda esa acción eran ilícitos en nuestra patria, a tomar pruebas de todos los actos que se ejecutaban, en esa casa de delincuencia, allanada por la Fiscalía. El español ha dicho que tiene pruebas de todo, pero de todo.

La Fiscalía, deberá llamar, no solo a Zuluaga, para diligencias previas y luego según el mérito para indagatoria y formulación de cargos, sino a otros miembros de la campaña, que el español Revert, dice que conocían de las andanzas delincuenciales de ese equipo, que con el involucramiento de la DEA, de quien afirma Revert, Sepúlveda recibía pagos por compartir con ellos información sobre «La Isla», como llamaban genéricamente a los diálogos de paz en La Habana, se convierte en un episodio, no solo de degradación de la campaña presidencial, sino en un claro atentado del gobierno de los EE:UU. contra nuestra soberanía y contra la estabilidad del gobierno Santos. Revert ha sido muy claro en decir, tres veces le preguntó el Fiscal y tres veces respondió que tiene pruebas, en video, que Oscar Iván Zuluaga le pedía rendir cuentas de las actividades a Sepúlveda (el texto de lo rendido ante la Fiscalía por parte del español se encuentra en LA FM).

Zuluaga se metió en la grande, y hasta allí llegarán las averiguaciones, porque ya es sabido, por los casos en los que se ha cuestionado la opinión pública colombiana por la participación del entonces presidente Uribe, hay un compromiso de silencio que no será fácilmente rebasado por el ente investigador. Pero él está hasta la coronilla comprometido con los actos delictuosos que el hacker cometió, para rendir cuentas especialmente en lo referente al proceso de La Isla.

Así que, no era eso de que Zuluaga arrimó un día cualquiera a saludar a los muchachos que trabajaban para él, para su campaña, sino que estaban participando, según el testimonio del español Revert, de una bien orquestada campaña para desacreditar el proceso de paz, al presidente Santos y otras cosillas. Primero cae un mentiroso que un cojo.

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