Miércoles, 13 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

Martha Quiñónez la enfermera del pueblo

El martes 21 mayo, 2019 a las 7:17 am

Por Sophia Hernández

Martha Cecilia Quiñónez Quintero, una mujer de 57 años de edad ha dedicado su vida a cuidar de la salud de los quilichagüeños, la vocación de enfermera nació en ella cuando tenía 5 años “desde pequeña cuide de mis hermanos, necesitaba protegerlos y saber que estuvieran bien” dijo. La mayoría de las personas pasan sus vidas intentando descubrir quienes quieren ser, pero, no fue el caso de “Martica” como cariñosamente le llaman por las calles de Quilichao, ella siempre ha sabido lo que quiere. Su pasión por la medicina le corre por las venas, solo hay que verla hablar de su trabajo, los ojos le brillan y es que de eso trata la vida, de buscar un trabajo que te encienda el alma, y sin duda el alma de Martha puede iluminar una población entera.

Martha Cecilia Quiñónez Quintero

Caleña de nacimiento pero quilichagüeña de corazón, cuando cumplió 6 años su familia y ella vinieron a vivir a Santander de Quilichao, Cauca, en donde estudió y creció hasta convertirse en lo que es hoy. Su vida no ha sido fácil, ha tenido que esforzarse para conseguir lo que tiene, “Me levantaba a las 6 a.m. para recorrer las calles de Quilichao a vender cocadas y buñuelos, tenía que lograr vender la cesta completa antes de entrar a clases a las 7 a.m.” reveló Quiñónez, “una vez me enamoré de un par de zapatos, y mi mama en vez de darme dinero me dio cocadas para vender, no me moleste, salí con mucha felicidad a trabajar y logré comprarme los zapatos” agregó.

La disciplina ha sido un pilar fundamental en la vida de ella, luego de graduarse del colegio, tomó la decisión de estudiar Auxiliar de Enfermería en el SENA en Santander de Quilichao caracterizándose como una excelente estudiante, fueron muchas horas de prácticas trasnochando, pero, logró alcanzar su meta, Martha ya no era más aquella niña que vendía cocadas ahora era toda una profesional. Durante la pasantía que realizó en el Hospital Universitario de Popayán, tuvo una relación cercana con un paciente, era una chica que había sufrido un accidente, su cabello se había enredado en un trapiche arrancándole gran parte del cuero cabelludo, la experiencia no fue nada agradable, Martica sufría al ver a la joven en aquel estado, sin embargo, siempre se mantuvo a su lado, “Le daba sus medicinas y me sentaba en la punta de la cama para orar, quería darle fe y hacerla sentir que todo estaba bien” significó.

Al pasar el tiempo, empezó a trabajar en el Hospital Francisco de Paula Santander en donde se destaca por su gran labor,un buen día para esta enfermera es ver a sus pacientes con una sonrisa: “No hay mayor reconocimiento cuando un paciente me da las gracias” expresó, el horario de trabajo para una auxiliar en enfermería es complicado, no queda tiempo para tener una vida personal, el trabajo ocupa gran parte de su vida, pese a esto, Martha no ha dejado de disfrutar de los pequeños placeres de la vida, es una persona que le pone buena cara al mal tiempo, fiel creyente de Dios, y un ser feliz por naturaleza.

Nuevamente su corazón volvió hablarle y le despertó el instinto de madre, fue así como acogió a Esneider, su gran amor, un lindo bebe de tan solo 2 meses, “Él es mi vida” expresó con mucha alegría. La etapa de madre para Martha Cecilia también fue compleja, aunque el amor por su hijo es inmenso, equilibrar el trabajo con la crianza no era una tarea fácil, por lo general una madre siempre cuenta con el apoyo de la abuela consentida, pero, doña Nieves había fallecido. Entre sus compañeras de trabajo se turnaban para colaborarle al momento de cuidar al bebe “Gracias a Dios que conté con el apoyo de mis colegas, mi hijo creció rodeado de mucho cariño” manifestó con una voz llena de gratitud.

Martica también es conocida en la región por su talento innato en el deporte, es amante del básquet y los sábados por la tarde se dedica a practicar con sus amigos del barrio. Deportista de día y enfermera de noche “Cuando me jubile, quiero crear una institución deportiva donde los jóvenes puedan venir a recrearse de manera sana”, a pesar de su edad dice que nunca se es viejo para hacer lo que dicta el corazón, por ello vive como una niña soñadora, nada la detiene.

Martica también es conocida en la región por su talento innato en el deporte

Ella pinta las calles de Quilichao con una sonrisa, Santander le dio la oportunidad de construir una vida, “Vivo agradecida con la vida que tengo, agradezco al municipio por darme un sitio en el que construí un hogar y cumplir mis sueños”.

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