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Marino Viveros Mancilla

El sábado 8 noviembre, 2008 a las 8:25 am

Junto a Manuel Zapata Olivella, Delia Zapata y Natanael Díaz, fue Marino Viveros Mancilla, todos liberales desde Bogotá en 1943, quien propuso organizar el día del negro e iniciar un centro de estudios para reivindicar los derechos y luchas de las negritudes influenciadas por líderes antillanos y africanos como Aimé Casare, León Damas y Leopoldo Seire.

El médico cirujano Marino Viveros Mancilla, ex representante a la Cámara por el Norte del Cauca, deja una profunda huella de gran trascendencia en el liberalismo y en la historia del negro colombiano.

Si me dieran a nombrar arbitrariamente tan sólo seis negros como los más cultos, eruditos y verdaderos voceros de lo que ha significado la lucha del negro en Colombia, la lista la encabezaría con Marino Viveros Mancilla, Natanael Díaz, Manuel Zapata Olivella, Diego Luís Córdoba, Juan de Dios Mosquera y Néstor Raúl Charrupí.

Son muchas las cualidades de este insigne hombre uno de los primeros médicos negros nortecaucanos graduados en la Universidad Nacional y que mucho aportó al surgimiento de nuevos dirigentes y profesionales en cuyo visionar se encubaron con validez las actuales luchas que se sustenta en la posibilidad de construir alternativas de sociedad, teniendo como base la conservación del entorno natural y los valores culturales que reconocen la solidaridad y el respeto por las distintas formas de vida.

Las ideas y pensamientos de Marino Viveros Mancilla sin lugar a dudas calaron en la formación de un proyecto que defiende el papel del negro colombiano en la construcción de nación en una propuesta que es vida y alegría con un proyecto libertario basado en la superación y respeto a la dignidad humana.

Hay que considerar un conjunto de factores que influyeron en la conformación de una personalidad que, a lo largo de su vida, llevará adelante tantos emprendimientos, desarrollando un pensamiento noble de acuerdo con sus altos ideales, y con un modelo de vida ético ejemplar. Su rigurosa formación profesional con exquisitos modales lo hacía ver algo distante del afecto popular, pero en los círculos políticos y sociales inspiraba motivadora admiración y respeto.

En síntesis, fue un ser que comprendió la naturaleza del hombre nortecaucano, en tanto supo defender las ideas democráticas del liberalismo; de allí que creyó en el valor de la educación y la formación académica en su inmenso aporte a la conformación de sociedades más humanas e integradas.

En su vida se conjugaron de modo sumamente convergente la persona, las ideas y las obras; la teoría y la acción, la dimensión reflexiva y la capacidad práctica, que naturalmente expresaron su propio ser, como hombre criado en campo caloteño, formado en la Universidad en medio de intelectuales batalladores y como político analítico.

Marino Viveros Mancilla, supo desarrollar sus capacidades en su mejor dimensión, desplegando las mismas convicciones de valores y responsabilidad, tanto en sus tiempos de joven estudiante, como reconocido cirujano y congresista. Reciba su familia y allegados nuestras condolencias y los mejores deseos de paz y tranquilidad en estos momentos de dolor.

lualbamo@hotmail.com

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