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Sábado, 19 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

El domingo 4 mayo, 2008 a las 10:19 pm

MANIPULACION DEL 84 POR CIENTO

“No existe peor mentira, que la de ocultar la verdad”

Por: Javier Sánchez

Estamos acostumbrándonos a darle toda la credibilidad del caso a una encuesta que periódicamente mide el respaldo al presidente Uribe, las instituciones gubernamentales, nuestras percepciones, sobre corrupción, situación política y económica, sus resultados son nuestra guía porque así no lo quieren hacer entender los “grandes” medios de comunicación, donde encuentran en poder de los grandes conglomerados económicos. Es por ello: ¿Debe creerse las llamadas “encuestas de opinión”?, ¿Es un delito cuestionar las mismas?

El famoso 80, 82 u 84 por ciento de popularidad del presidente Álvaro Uribe, en Colombia, ¿es cierto, o esta manipulado? Es la pregunta que a diario nos hacemos los colombianos y la respuesta inmediata es: “Nunca hemos sido consultados”. ¿De dónde saldrán esas cifras?, es otro interrogante que nos planteamos. En Perú, Fujimori alcanzó el 92 por ciento y ¿que pasó?. Se comprobó la manipulación de encuestas y eso mismo está sucediendo en Colombia.

Tratando de llegar al fondo, las encuestas siempre son contratadas por medios de comunicación, que en su totalidad son afines al gobierno Uribe. Las encuestadoras, en muchas ocasiones hacen su trabajo con costos mínimos y en la mayoría de los casos gratis o por canje.

Inmediatamente uno se pregunta: ¿Si las encuestadoras, no tienen ganancia alguna porque siguen y nunca quiebran? Sencilla es la respuesta: Estas encuestadoras son las beneficiarias de todas las muestras que realizan las entidades oficiales, llámense Dane, Planeación Nacional, Presidencia de la República, Congreso de la República y centenares más. Los costos, para estos organismos del Estado son altos y yo me atrevería a decir que especulativos, multimillonarios. Allí está el gran negocio de las encuestadoras decir que quiere escuchar su patrón y a llenarse los bolsillos. Es decir, en sus tiempos mi abuelo repetía el dicho popular: “Del mismo cuero, sale la correa”.

“Considero imperativo mostrar que las encuestadoras no son transmisoras de opinión pública, sino de opiniones privadas, en un doble nivel. Por un lado, las encuestadoras representan los intereses y valores de sus promotores y los de sus clientes, por ello se definen como empresas. Evidentemente, estas empresas tienen todo el derecho de hacer dinero y prosperar, dentro de los márgenes que establece la ley en un Estado democrático de derecho. Es preciso, sin embargo, pensar su lugar en una sociedad democrática, y discutir su rol en nuestra peculiar coyuntura sociopolítica. Sus modos de preguntar, de diseñar sus alternativas y elegir el universo de los encuestados – incluso sus estrategias metodológicas- nunca son neutrales” manifiesta en un estudio Gonzalo Gamio, Profesor de Filosofía, Ética y Cultura de Paz.

El Dane, experto en la manipulación de las cifras que encarga a las encuestadoras mediante contratos multimillonarios. Resulta que el Gobierno Nacional para evitar el traslado de recursos económicos para municipios y departamentos se inventó que la población ha bajado. Me explico, si una ciudad tenía hace 5 o 6 años 100 mil habitantes ahora tiene 85 mil habitantes y por ende se le rebaja su participación. Esta situación se presentó en el 100 por ciento de los municipios colombianos, afectados por las encuestas. En relación con el desempleo, seguramente el Dane, no demora en decir que se acabó en Colombia.

Volviendo al tema que nos compete, la llamada “popularidad” del Presidente que nunca baja, a pesar de los más grandes escándalos de corrupción y hasta crímenes de lesa humanidad, donde están involucrados sus amigos y familiares, nunca lo afectan: Algunos medios de comunicación lo han bautizado como el “Presidente teflón”, para justificar las mentirosas encuestas. Alguna vez se decía: “Las encuestas son como los chorizos, buenísimos para el paladar, pero era mejor no averiguar como se hacen y que llevan poder dentro”

En una ocasión durante una reunión social, decidimos varios asistentes, auto-encuestarnos sin conocernos en su mayoría, 120 personas. Los resultados fueron los siguientes: Antiuribistas: 85, Uribistas 22, No respondieron 13. Allí seguimos preguntándonos: ¿De dónde sale el famoso 84 por ciento?.

Para comprobar nuestra teoría de la manipulación, le invitamos ha realizar un ejercicio similar cuando se encuentre en una reunión con vecinos, amigos o familiares, y pueda llegar a su propia conclusión de cómo operan en Colombia las famosas “encuestas”. Una vez hecho el experimento, usted podrá seguir creyendo en las encuestas o por el contrario entrará a cuestionarlas y evitar de paso la manipulación de un régimen donde podríamos aplicar: “No existe peor mentira, que la de ocultar la verdad”.

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