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Maldita violencia caucana

El jueves 5 septiembre, 2019 a las 2:10 pm

Maldita violencia caucana

Maldita violencia caucana

Les cuento sinceramente que me armé de valor personal para poder escribir esta columna de opinión y comentar con algo de parsimonia y calma el último suceso trágico, dramático, espeluznante y conmovedor ocurrido en la noche del pasado domingo 01 de septiembre en el corregimiento de Betulia (municipio de Suárez, Cauca) y que vino a conocerse en su fatal realidad y dimensión en la mañana del lunes 2 del mismo mes, cuando poco a poco nos íbamos enterando entre incrédulos, sorprendidos e indignados del asesinato vil y cobarde de seis personas caucanas: la joven lideresa y candidata del partido liberal Karina García Sierra, la madre de la candidata, Blanca Otilia García, el joven aspirante al Consejo Municipal, Yeison Obando, la representante a la mesa de víctimas, Aideé Trochez, el presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Las Brisas, Héctor González y la seguidora a la campaña de la candidata de la vereda El Manzano, Lavedis Ramos, quedando herido el escolta de la Unión Nacional de Protección (UNP), Wilson Carvajal Gómez (mi sentido pésame y mi solidaridad con los familiares de las víctimas).

Entre silencio y silencio, entre rabia y dolor, íbamos tratando de asimilar lo que estábamos conociendo y en mi caso personal, muy dentro de mí, en esa triste mañana septembrina me devolví a aquellos pasados días de la violencia partidista, cuando se cometían esas masacres odiosas por el sólo hecho de pertenecer a otro partido político.

De inmediato asocié esa atroz masacre, con esas características de odio y forma de asesinar así con alevosía y mentalidad infernal, con la portada de un libro grande que tengo en mi biblioteca llamado Violentología, del autor Stephen Perry, que muestra en su portada a un campesino asesinado y recostado sobre un árbol, con la cabeza sobre el piso y su sombrero a un lado (foto de 1953). Ese libro recordatorio lo tengo allí, como testimonio de una época ya pasada, según pensaba, pero con lo que pasó ese nefasto día en Suárez, volví otra vez a retroceder en el tiempo, y el fantasma de la maldita violencia caucana volvió a aparecer 66 años después.

Quiero referirme con especial énfasis a las dos denuncias valientes que días antes del atentado a la candidata Karina había hecho sobre los comentarios partidistas falsos que ella había recibido de parte de sus contradictores políticos, con toda clase de acusaciones peligrosas que la colocaron en la picota pública y que se convirtieron en la caja de resonancia para así poder actuar las disidencias de las Farc. Esas acusaciones fueron reveladas tanto por ella, como por el Defensor del Pueblo, el señor Carlos Negret, el 15 de agosto del 2019, en una de las 35 alertas tempranas que, sobre el Cauca, se hicieron y que nunca fueron tenidas en cuenta.

En conclusión, a la candidata Karina y sus acompañantes los dejaron solos, no fueron escuchadas sus advertencias y súplicas, y el Estado cínico simplemente se limitó, como siempre a hacer los tales consejos de “inseguridad”, y a mostrarse ofreciendo millones de recompensa y a enviar mil batallones, cuando ya murieron seis ciudadanos caucanos, indefensos, y el dolor, las lágrimas y el sufrimiento inundan el territorio caucano con su rictus de violencia y desespero.

Para leer más columnas de opinión del autor aquí.

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Un comentario en "Maldita violencia caucana"

  1. Solamente estructurando una educación con otras visiones, las nuevas generaciones tendrán una vida civilizada, desde la separación de España, se ha vivido en guerra y así como blancos y mestizos estarían felices de ver sus hijos graduados de Harvard, para los Amarillos (los mal llamados indios) y los Negros, hay unos modelos excelentes, que respetando la genética, los paren en el tiempo presente. Solo hay que reconocer que hasta hoy se ha desperdiciado nuestras grandes capacidades, por querer preservar algo que sus resultados son nefastos.

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