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Viernes, 24 de enero de 2020. Última actualización: Hoy

Maestra, salve usted Inzá

El lunes 9 diciembre, 2019 a las 10:44 am
Maestra, salve usted Inzá
Maestra, salve usted Inzá

Maestra, salve usted Inzá

Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.
Confucio.

Hemos experimentado una época en la cual los bombos, platillos, papayeras, festones, gorras, camisetas, uniformes, chivas rumberas, tamales nos envuelven para convencer o desestimar todo porque se acerca el fin del año 2019 y los legisladores de turno deben justificar su ineptitud o su capacidad de gobernar. Es triste reconocerlo, pero en gran parte del territorio nacional se hizo evidente la ineptitud de hombres y mujeres al frente de municipios y gobernaciones

Debemos recordar que Colombia vive desde hace varias décadas una compleja realidad social, por todo el territorio se hace visible el descontento y de la manera más vil y descarada grupos de izquierda y derecha alimentan odios y mitos. En este orden, patriarcas y matriarcas en sus regiones presentan realidades apocalípticas y luego con un febril entusiasmo presentan a sus discípulos como los salvadores, como los únicos seres humanos capacitados para hallar la solución. Ojalá el nuevo año traiga consigo no solo alegría, fiesta y jubilo, sino que los que llegan a legislar, tengan justicia social y las capacidades necesarias para construir futuro. Que en sus mentes no estén incrustadas ideas maquiavélicas que retrasen lo avanzado.   

En el 2020 en el municipio de Inzá urgen políticas y estrategias que aporten a la construcción de un verdadero proyecto de sociedad, de educación, de cultura, de derechos y de transformación. Deben ser verdaderas políticas y estrategias que hablen de protagonismo, profesionalización y autonomía en las comunidades. Desde la distancia se puede evidenciar un cambio, al primer cargo del municipio llega una Maestra, una mujer y se espera por tanto que sea ella y no otros los que dirijan las riendas de la administración. Porque las anteriores administraciones profundizaron y aumentaron las diferencias, los odios, las desigualdades. Muchos de los subordinados subvaloraron la capacidad de las comunidades, desde sus cargos de oro y escarlata, condenaron al municipio a la enajenación y mediocridad. 

Debo hacer énfasis que el municipio de Inzá está en la capacidad de liderar procesos, de gestionar recursos, de construir propuestas innovadoras y de encabezar proyectos de región. Pero, ¿qué está pasando? Quizás, funcionarios ineptos e incapaces, lideres hostiles y ególatras, mandatarios llevados por el amor al dinero con decisiones basadas en juicios a priori han retrasado el progreso. 

Pese a las dificultades dejadas por los anteriores alcaldes, en el municipio todos hablan de la maestra o a la maestra, pero pocos parecen dispuestos a hablar de ella, a copiar sus ideas de cambio y transformación. Tras bambalinas se estructuran ideas ajenas. No todos parecen estar centrados en la lucha por las reivindicaciones económicas, culturales, étnicas, sociales y políticas de las organizaciones que convergen en el territorio. Parece ser que algunos vuelven por cuestión de fanatismos a intentar recoger lo que dejaron erosionar bajo sus direccionamientos. 

Parece ser que es la hora oportuna para que alguien que tiene el poder pueda construir un puente para un diálogo de inclusión, de progreso, de liderazgo. Para hacerlo quién mejor que una Alcaldesa/Maestra, una autoridad que es persona y símbolo, colega y autoridad. 

Profesora, su nuevo reto debe construirse con un mensaje central, sencillo, profundo y altamente incluyente. Su administración debe coadyuvar al sembrador de semillas, al forjador de juventudes y debe ignorar al que confunde y adormece, encandila y posterga. Ellos solo han traído de hecho consigo, ni mejores salarios, ni mayor estatus, ni condiciones adecuadas de trabajo, ni profesionalización, ni perspectiva de futuro en un municipio de tanta proyección como el nuestro.

Alcaldesa, recuerde siempre que el apelativo de profesora, educadora, tiene valor y dignidad por sí mismo, y no necesita ni de símiles grandilocuentes, ni de apodos, ni de disfraces vergonzantes para brillar con luz propia.

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