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Lunes, 5 de diciembre de 2022. Última actualización: Hoy

Macondo: Un pueblo lleno de odio

El lunes 3 octubre, 2022 a las 2:46 pm
Macondo: Un pueblo lleno de odio
Macondo: Un pueblo lleno de odio
Foto: https://twitter.com/

Macondo: Un pueblo lleno de odio

Así fue como encontraron al médico, con la cabeza acerada y un pañuelo amarrado en la mandíbula, con la boca un poco abierta, los labios morados, los dientes manchados.

Lengua mordida a un lado, gruesa y pastosa, expresión de una persona despierta y rabiosa, esto lo pensaba el nieto del coronel. El niño debía estar en la escuela, pero su madre Isabel lo llevó para que presenciara la muerte del médico.

El único en el pueblo de Macondo que ha sentido un poco de afecto o agradecimiento es el coronel, dice su hija Isabel.

Según La hija del coronel, se vio obligada por su padre acompañarlo a realizar un acto de humanidad que ella no compartía pero que le tocó que hacer para no dejar solo a su padre en esta encomienda, quien en vida le prometió al médico que se haría cargo de darle sepultura.

Es un odio acumulado desde hace diecisiete años, por el médico, dicen que se negó atender a la gente que necesitaba de su ayuda en tiempos de guerra.

Es tanto el odio por este, que no hay en el pueblo una persona dispuesta ni siquiera a echar el cadáver a los gallinazos y sólo 3 personas, le brindaron cristiana sepultura: El coronel, Isabel y el niño.

El pueblo de Macondo, había esperado toda la vida, sin ningún remordimiento la muerte de este hombre y su descomposición sin que nadie le sepultara como a un verdadero cristiano. El gozo del olor de su descomposición saciaría en cada uno de los habitantes de Macondo el placer largamente anhelado.

Lo narrado, en este apartado es la triste historia de un hombre odiado por todo el pueblo, en el libro de la Hojarasca de nuestro Nobel de Literatura Gabriel García Márquez y que no es ajena a la realidad que se vive como un “común denominador “de la humanidad.

Si bien es cierto que nuestro manual de vida la Biblia nos dice bajo la ley de Moisés: dejad que los muertos, entierren a los muertos, no se debe tomar tan literal y a pesar de las circunstancias vividas en su momento por el pueblo, el odio no debe estar por encima de la caridad.

No se debe pagar con la misma moneda, nuestro Padre Celestial, pagó el precio de nuestros pecados y nos manda, que debemos ser reconciliadores, un hombre que odia dice la palabra camina hacia la oscuridad en contraposición a la luz.

¿Cuántas personas que se dicen ser cristianos como los mencionados en la narrativa de Gabo, profesan una religión y en sus corazones siguen albergando el odio por su congénere? Dios manda que debemos perdonar setenta veces siete, toda la vida.

El odio es un veneno muy letal que nos corroe, la Biblia dice que no debemos permitir que la amargura, invada nuestros corazones, así, como Dios está presto a perdonarnos, nosotros debemos perdonar a nuestros enemigos, bendecirlos y orar por ellos.

Tú decides.

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Gloria León Valencia
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