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Martes, 7 de febrero de 2023. Última actualización: Hoy

M.N.O.A.L

El sábado 24 septiembre, 2016 a las 6:32 pm
José López Hurtado

José López Hurtado*

El tema marcó una etapa de inusitada trascendencia internacional a mediados del siglo XX, ya que los intereses geopolíticos del planeta eran otros, circunscritos a la Guerra Fría que se libraba entre las potencias.

Pero el asunto era envolvente y de obligatoria referencia para los académicos en estos temas.

No fuimos inmunes a la epidemia, y escogimos ese tema en nuestra tesis de grado para optar al título de abogado, en la ilustre Facultad de Derecho de la Universidad del Cauca, de Popayán, Colombia, nuestra cuna natal.

El Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) vio sus primeras luces en la Conferencia de Bandung (Indonesia) en 1955, pero legitimaría su nacimiento en Belgrado en 1961, con la participación de 28 países, con Cuba, como único país latinoamericano, y desde entonces la agrupación, fue un espejo fiel de los altibajos de la política mundial, hasta encontrarse con el punto de inflexión que significó la caída del Muro de Berlín, cuando pareció, como lo sigue pareciendo, en nuestra opinión, que quedo sin sustento en cuanto a los principios que justificaron su existencia.

Pero habría de realizarse otras tantas cumbres, como la de Lusaka, capital de Zambia, bajo la dirección del líder yugoslavo Tito, quien le imprimiría nuevos aires, con dos importantes declaraciones, una sobre la paz, la independencia de los países, el desarrollo, cooperación y democracia de las relaciones internacionales, la lucha contra el colonialismo, la carrera armamentista, el racismo, etc.; y otra sobre la no alineación (!) y el proceso económico, en el marco del desarrollo de la cooperación regional.

Vendría después la crisis Irán-Irak que frustró las Conferencia de Bagdad en 1982. Y la de Harare, Zimbabue, y la de Yakarta en 1992, incluidas las de Cuba y Colombia después.

Pero sin duda, lo que estremeció sus cimientos como organización fue el derrumbe del socialismo tanto en Europa como en África, colocando en entredicho uno de sus principales fundamentos de origen, cual era el de evolucionar de una neutralidad pasiva hacia un activismo de no alineación, siendo que desaparecía uno de los polos referentes.

Entonces los nuevos ejes se conformaban por la Unión Europea, naciente como bloque socio-político y económico y el G-8, lo que obligó a variar el discurso del MNOAL, al postular que los viejos problemas del Tercer Mundo, durante la Guerra Fría, se trasladaron al unilateralismo actual y a la globalización envolvente.

Nuevo credo para viejos problemas sin resolver. Hace pocos días acaba de realizarse la XVII Cumbre del MNOAL en la Isla Margarita, Venezuela, que terminó con una extensa declaración final que toca vetustos temas como la refundación de la ONU con la activa participación de los No Alineados, la defensa del pueblo palestino, el fin del bloqueo a Cuba, la descolonización de Puerto Rico, etc., dentro de un «enfoque holístico» (!), en medio de la más grave crisis de los derechos humanos, democracia tambaleante, el hambre y el padecimiento del pueblo venezolano.

* Analista Internacional, colombiano.

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