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Domingo, 16 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

LUNA LLENA EN LA MARÍA

El lunes 8 octubre, 2018 a las 9:29 am
LA GUACHARACA EN EL RÍO

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy Otras publicaciones de este autor en: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/opinion/leopoldo-de-quevedo-y-monroy/

LUNA LLENA EN LA MARÍA

Los tres poetas que leyeron

Los tres poetas que leyeron

Lleno en la Sala principal

Lleno en la Sala principal

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas…

Del poema Una hoja de hierba. Walt Whitman.

La Poesía en Cali no descansa. Como la Luna, sale todas las noches aunque a veces se esconde tras las nubes. Cada mes en Plenilunio aparece la Poesía con nuevas caras. Anoche hubo Luna y se llenaron las sillas en la Biblioteca Pública La María. Venían tres poetas con sus venas de colores y melodía.

La Fundación Plenilunio ya lleva 10 meses celebrando su 15° aniversario. Anoche llegaron tres experimentados poetas: Rafael Escobar de Andreis, Armando Ibarra Racines y José Zuleta Ortiz a honrar a Erato con una cosecha de letras recién preparada. Llegar una dama tan famosa como la Poesía a sus 15 años merecía honrarla con estos tres exponentes eximios que la cultivan.

El director de la Fundación Plenilunio presentó a los reconocidos poetas que llegaron con sus pergaminos. Empezó Rafael Escobar la tanda con una selección vibrante y muy trabajada. Siguió el poeta Ibarra que trajo sus mejores versos en folios blancos y frescos. Y terminó la lectura en la noche plenilúnica el poeta José Zuleta. Leyó un cuento recién salido de su fuente y acabado en esta misma mañana. Fue una pieza llena de Poesía. Los acompañaron María Elena León García, Andrés Arango Velasco, Luis Gil -Luigy– y Leandro López Roubina.

En noches como éstas el alma sale premiada. El alma. No es el cuerpo, no es el cerebro. Es el alma que necesita un manjar bajado del árbol de un paraíso. La poesía de estos tres hombres con su escritura salida de una cantera muy bien cuidada cayó en tierra sedienta y acostumbrada a cosechar palabras de hierba y estrellas como las de Whitman.

Estos remansos de descanso para los oídos hacen olvidar los trabajos de los días y dejan un pozo de agua fresca para beber por muchas horas y compartir su reposo con quien amamos. Es tan hondo el eco y tan fresca cada palabra que han sembrado los poetas.

Asistir a un recital es un exorcismo de palabras e imágenes que libera de preocupaciones y cansancio. Deja uno entrar el airecillo de las palabras e imágenes que se elevan por la sala y ellas van llenando esa alberca que uno tiene para almacenar flores, canto de pájaros y juego de los niños que éramos. Dejarse tocar por los dedos y caricias de la poesía es un rito físico y espiritual saludable y reparador en medio del bullicio de la semana.

Plenilunio existe para eso. Para leer Poesía, para celebrar el rito de leer y escuchar unas palabras que tienen campanas, cornetas de triunfo como las de Rubén Darío o melodías que no tienen las monedas o los billetes ni el trabajo de los días. Van pasando imágenes, sonidos, ilusiones.»Pastores, los que fuerdes allá, por las majadas, al otero, si por ventura vierdes aquél que yo más quiero, decidle que adolezco, peno y muero

07-10-18                                               11:11 a.m.

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