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LUCHAN POR SEGUIR VIVIENDO

El domingo 7 septiembre, 2014 a las 4:23 pm
Reinel Gutiérrez web

Reinel Gutiérrez

Vivir a medias resulta difícil, pero el esfuerzo por continuar la existencia se mantiene. Los atentados diarios, las arremetidas violentas y tantas cosas más provocan una zozobra permanente.

Río Molino - Popayán

Río Molino – Popayán

Desde hace muchos años, en Popayán los otrora ríos cristalinos Ejido y Molino, son objeto de ataques contra sus vidas. Eran dos bellas corrientes de agua que tuvieron el honor de que se les tuviera en cuenta en la confección del Escudo de Popayán. Allí siguen figurando como corrientes puras, pero la realidad es que los hijos de la ciudad las volvieron pestilentes, contaminadas y grises. Popayán ciudad blanca, pura, académica, universitaria, formadora de doctores, no ha tenido ningún problema en atacar a los dos ríos, depositando allí aguas usadas, detergentes, jabones, aceites, petróleo, basuras y excrementos. Nunca, ningún inteligente patojo ideó una manera de tratar las impurezas, para evitar esta agonía del Ejido y el Molino. No contentos los habitantes de esta ciudad con su fatídica obra, extienden sus funestos tentáculos al río Cauca, que desciende muy natural de la cordillera, y aquí recibe todos los desechos. Como si esto fuera poco, otra corriente agonizante es la quebrada Pubús, que existe de milagro. Esta pobre, también almacena todo tipo de desperdicios. Igualmente está moribunda la quebrada Quitacalzón, y sobre su protección hay un fallo de una entidad jurídica, pero la Corporación Autónoma Regional del Cauca, no presta atención para su cumplimiento.

Río Cauca - Popayán

Río Cauca – Popayán

Hace muchos años cuando no existía el relleno sanitario, el alcalde, salud pública y otras autoridades no tenían problema en llevarlas a Julumito y tirarlas al río y la comunidad creía que eso era normal.

Eso se pudo superar, pero los atentados contra la naturaleza siguen y para ejecutar el plan electoral de vivienda El Ortigal, se dio muerte a un humedal que había en el lugar y están desalojando paulatinamente las garzas de su hábitat natural, pues ya muchas se han ido a lugares tranquilos. Entonces, Popayán, ciudad blanca, no lo es tanto.

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