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Lucero Ortiz y Lida Ferrer: ‘cuando los talentos no se improvisan’

El martes 14 enero, 2020 a las 3:20 pm
Lucero Ortiz y Lida Ferrer: ‘cuando los talentos no se improvisan’
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2FOFMob
Lucero Ortiz y Lida Ferrer: ‘cuando los talentos no se improvisan’

Lucero Ortiz y Lida Ferrer: ‘cuando los talentos no se improvisan’

Es mañana y en Bogotá el sol de enero castigaba con rayos ultravioletas. Para huir de ellos, es mejor buscar sombra en un centro comercial. De repente, a mi lado, caminan dos señoras –una rubia y una morena—mientras cantan el inolvidable “Que nadie sepa mi sufrir”, conocido también como “Amor de mis amores”.

Muy afinadas interpretan el tema que ha tenido versiones en las voces de Edith Piaf, Julio Jaramillo, María Dolores Pradera, Julio Iglesias, Raphael, Helenita Vargas y en cumbia la fenomenal Margarita. “No te asombres si te digo lo que fuiste/ Una ingrata con mi pobre corazón/ Porque el fuego de tus lindos ojos negros/ Alumbraron el camino de otro amor…”.

Las escucho ensimismado y les digo: “¡Qué bien cantan!”.

“Gracias”, dicen ellas.

–Las invito a un café y me cuentan por qué tienen esas portentosas voces, les vuelvo a decir.

–No hay problema, contestan alegres.

Otros visitantes del Centro Comercial las miran y escuchan con atención su interpretación.

Me presento como un admirador de las buenas canciones, pero más, de las voces poderosas. Ellas se identifican como Lucero Ortiz y Lida Ferrer.

Con el paso de la conversación surge una profunda admiración por sus carreras artísticas que han adelantado a lo largo de 25 años, con presentaciones en radio, televisión y miles de conciertos no solo en Colombia sino en el exterior.

Lucero y Lida pertenecen a ese ejército de exquisitos profesionales de la música que han llevado su talento para exponerlo, desde las salas de grabación, hasta las grandes agrupaciones. Son seres casi anónimos, sin fama, sin popularidad de una Shakira, pero fundamentales para que las presentaciones tengan éxito.

Son dos mujeres combativas que se enfrentan al escenario por el bienestar de sus familias, guerreras en medio de un gremio machista y exclusivista. Tienen la experiencia que no hubieran obtenido en cuatro carreras universitarias.

Cuando se le pregunta a Lucero Ortiz dónde nació, dice: “Eche, no joda, de Manizales” y suelta una estruendosa carcajada que hace temblar el piso. Y es verdad, aunque vio la luz del mundo en la capital caldense, su vida artística la ha desarrollado en la costa Atlántica. Llegó a los 12 años a Cartagena, luego de una serie de periplos obligados por ser hija de un agente de policía, al cual trasladaban cada año y medio.

Pero desde el colegio quiso cantar y participó en festivales de música romántica, en intercolegiados y donde había una tarima. Vallenato, baladas, tangos, porros, cumbias, salsa, merengue o cualquier ritmo no le quedaba pequeño para interpretarlo.

Organizó la orquesta Lucero y su Constelación. Luego estuvo con El Combo Sigal, La Octava Potencia y en Bogotá hizo parte de agrupaciones femeninas como Cañabrava, Siguaraya, Caramelo Caliente, Candela y Grupo Sarava.

Mientras degustaba su café comentaba de sus presentaciones en Estados Unidos, Francia, Italia, Canadá, Japón, Venezuela, Ecuador, Perú, El Salvador y la isla Martinica.

Formó parte de Las Diosas del Vallenato, Las Guerreras de Patricia Terán, Las Divas, las Propias y Las Lunas Vallenatas.

Hace unas semanas grabó temas despechados en vallenato como “Consíguete otra”, “Ya no me busque”, “Todo lo que sueño” y “Triste despedida”.

Toda una historia musical. Además, ha sido llamada por decenas de artistas reconocidos para que los acompañe con su voz en diferentes grabaciones.

La llamaron para una entrevista de la emisora Roca Estéreo y se apartó unos momentos para responder las preguntas y hablar de sus canciones.

Un legado musical

Lida Ferrer, por su parte, es nieta del famoso músico saxofonista, clarinetista y compositor Nuncira Machado. “Nací con las notas musicales, me crie entre partituras, canciones”, comenta.

Como buena barranquillera baila, canta, compone y sonríe cada 2 segundos.

Canta a toda hora. Por eso, “Que nadie sepa mi sufrir” era una pequeña muestra de su talento. Les da una sugestiva espontaneidad a las canciones en diversos géneros y por ello es, en la actualidad, la voz líder de La Sonora Dinamita en Argentina, donde la popularidad no se ha hecho esperar.

Cuando tenía unos 4 años sufrió un bullying que casi le termina con su carrera artística y sólo lo vino a dominar cuando tenía unos 15 años en el colegio en una competencia musical. “Allí descubrí que todo debe ser positivo en la vida”, cuenta.

Supo entonces que lo suyo era la música y comenzó a cantar con la Orquesta Super Star, luego se trasladó a Bogotá donde formó parte de Los Caribes, Candela y luego en la Big Band de Juancho Torres.

Se ha subido a tarimas con más de 20 mil espectadores como en el Festival Iberoamericano de Teatro y en Salsa al Parque de Bogotá. Pero también ha cantado en el Festival Vallenato, Carnaval de Barranquilla, Ferias de Medellín y Santiago de Cali, San Pedro en Neiva.

“Algo hermoso para mí fue cantar en un cumpleaños de Bogotá, acompañada con las orquestas de Juancho Torres y la Filarmónica. Ha sido de lo más lindo de mi vida”, comenta.

Gracias a su experiencia fue llamada para cantar con la mítica Sonora Dinamita Argentina, recorriendo ese país y cantando también en Bolivia y Paraguay.

Lida ha puesto su voz también en grabaciones para Noel Petro, Leguis Trespalacios, Juancho Torres y su amiga Lucero Ortiz. “Grabé también “Señor”, un tema de la señora Helenita Vargas, en ritmo de bachata”.

¡Qué talento el de estas dos madres cabezas de familia, luchadoras por la vida, emprendedoras, afinadas, profesionales, responsables y que trabajan con un solo fin: demostrar que a las mujeres colombianas no les queda grande la meta que se propongan!

Y bien que lo hacen.

Se acaban los tintos y me preguntan: “¿y usted qué hace?”.

–Admirarlas, sólo admirarlas.

Y entonces se van cantando: “Y a pesar que te adoraba ciegamente, que a tu lado como nunca me sentí, y por esas cosas raras de la vida, sin el beso de tu boca yo me vi”.

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