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Los puentes averiados de la Panamericana

El sábado 18 mayo, 2013 a las 4:47 pm

Puente Piendamo y Ovejas

Hace una semana por poco, el río Ovejas se lleva el antiguo puente real de la carretera panamericana. El viejo puente.

Creo que han acontecido eventos naturales desastrosos en todo el universo, como el maremoto en Japón que patasarribió buena parte de la costa este norte de ese país. En ocho días, sino están mal mis recuerdos, los puentes averiados, las carreteras destrozadas quedaron listas para la vida, el comercio, la industria, y hasta para el turismo, interno e internacional. En poco menos de cinco años, un tren que va de la costa a las alturas del Himalaya, los chinos lo pusieron a andar, con todo lo que se le achaque de jugada política contra el Dalai Lama.

Los efectos de los huracanados vientos del “Sandy”, que dejaron a Nueva York sumida en los escombros, y hasta las riadas en Rumania, merecieron atención y solución de los gobiernos respectivos, tan pronto como era necesario.

Habiendo pasado lo divino y lo humano en este globo terráqueo, los poderosos poderes de Invías no han podido todavía arreglar los puentes sobre el río Piendamó y sobre el río Ovejas.

Ni siquiera tratándose de la Vía Apia*, la importante e intocable vía Panamericana por donde desfila el capitalismo y los tratados del libre comercio. Nada ni nadie puede con Invías, que hace y deshace con los lugareños, los peajes y transportadores, con los predios, con las regalías que deberían haber colmado y satisfecho los municipios que prestan su territorio para la famosa vía imperial como bien la calificará de intocable expresidente que trina. A duras penas unas cuantas carretadas de balastro y algunos metros de pavimentación. Se pasaron y se siguen pasando por la faja los compromisos ciudadanos, la retribución a la cual estos territorios tienen absoluto derecho. A la comunidad, los alcaldes, al sentido común, la justicia y la equidad.

Buena le espera a Tunía, que para poder obtener las delicias del acueducto subregional tendrá que solicitar permiso a esa entidad nacional, a fin de que la tubería traspase la vía, para llevar el agua potable a las viviendas. Aquí será Troya.

Pero, no es sino que se trate de una protesta ciudadana, de un simple afiche promocional, de un anuncio comercial en la vía y el Invías se pone como un tití, se le inflama el pecho, le hace bomba la camisa para advertir, vociferar, penar y lanzar rabiosamente sus o las fuerzas del orden. En un santiamén las fuerzas de seguridad la protegen de todo mal y peligro. En un santiamén los testaferros de la entidad corren a enfrentar  a los ciudadanos con cuanta bestialidad guerreril se les ocurre. En un santiamén los funcionarios civiles de esa entidad trinan argumentando que es más fácil acariciarle los pelos al diablo, que transgredir la vía de la patria. Pies en polvorosa porque el gendarme del mercado global así lo dispone.

Phánor Terán, desde Tunía, patrimonio cultural de Tunía-Piendamó

Abril 15 de 2013

*Nota del editor: La Vía Apia unía Roma con Bríndisi, el más importante puerto comercial con el Mediterráneo Oriental y Oriente Medio. “La vía Apia es conocida comúnmente como la reina de las grandes calzadas romanas”. La vía Apia se convirtió en el mismo símbolo de la república, trayendo consigo estabilidad, paz y libertad a la gente de Italia, por lo menos en sus ideales. Fuente: http://es.wikipedia.org

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