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Los problemas de la paz

El miércoles 18 mayo, 2016 a las 9:31 am

Diogenes Diaz Carabalí

Diógenes Díaz Carabalí.

Los escollos de la paz parecen insuperables. Cualquier sociedad del mundo estaría aplaudiendo cada paso en camino de conseguir la reconciliación, pero nosotros, los colombianos, vemos en cada avance una amenaza, la principal talanquera sin duda es la desconfianza. Y cómo confiar en una guerrilla que se ha movido entre los parámetros del delito penal: ha retenido personas ilegalmente, ha asesinado individuos que considera por fuera de sus lineamientos políticos o de acción armada, ha hurtado bienes de los ciudadanos, con sus acciones ha destruido la infraestructura nacional, ha reclutado menores de edad, ha impuesto códigos de terror en sus áreas de influencia, ha violado los derechos humanos de sus propios militantes, ha hecho abortar mujeres; y cómo confiar en un gobierno que se sustenta en prácticas políticas viciadas, en corrupción, en dádivas, en microempresas familiares electorales, en discriminación de sectores raciales, en roscas armadas desde emporios económicos.

De ambos lados la desconfianza es total. En medio de ellos estamos nosotros, las víctimas de una guerra que parece interminable, que golpea a los más pobres, a los marginados, a quienes menos tenemos que ver en el conflicto. Somos quienes ponemos los muertos, los desplazados, los presos. Quienes nunca hemos vivido en paz, hemos establecido un Status quo de sobrevivencia; en cierta manera,  aprendido a vivir en medio de la guerra; a sortear los peligros naturales de la confrontación; a ponernos del lado de quien domine el área de nuestra vivienda. No entendemos por qué luchan las FARC, ni qué defiende el gobierno porque lo que menos nos importa es esta democracia, lo que menos nos importa es el mesianismo de una guerrilla que delinque, que ajusticia, con códigos de moral envolatada.

Paz en el Cauca - Posconflicto - Posacuerdos en el Cauca - Imagen- Proclama del Cauca

Imagen: Apoyo.

Nosotros no le creemos al presidente, se puede desgañitar hablando de los beneficios de la paz. Para nosotros la paz es otra cosa, es oportunidades, es arreglo de vías, es posibilidades de trabajo, es garantía de que no se van a perder las cosechas, es posibilidad de siembras, es contar con dinero para el sustento de todos los días, es que no nos suban los impuestos. Las palabras del procurador no nos interesan, ni las del señor ex-presidente Uribe, ni esas peleas de comadres entre unos y otros. No nos interesa el palabrerío reivindicador del señor comandante de la guerrilla, su guerra la sorteamos, no nos involucramos, ni uno ni otro nos representa, nos molesta tanto los controles de la guerrilla como del ejército: a unos les decimos camaradas; a los otros señores. Ante el peligro, nos metemos bajo la cama o salimos huyendo. De todas maneras aguantar hambre lo hemos aprendido.

Es la verdad: no nos interesa su paz; como nunca nos ha interesado su guerra. Nos avergüenza ese lenguaje de verduleras, esos coros desentonados de ofensas mutuas, ese culparse el uno al otro. No les creemos, y cómo, desde Pastrana el peor gobierno de la historia. Con Uribe todos en el corral de sus enemigos. Con Santos la renovación de las mentiras para justificar sus equivocaciones, su incapacidad. Como esta paz la están haciendo los políticos, Roy Barreras, por ejemplo, no es nuestra paz. Es la paz para quienes tienen rabo de paja. Nosotros, los anónimos, estaremos bajo el mismo sol de la injusticia, de la falta de oportunidades, de la limosna que nos quieran dar quienes ostentan el poder.

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