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Los partidos y su futuro

El lunes 3 agosto, 2015 a las 2:38 pm
Carlos E. Cañar Sarria

Carlos E. Cañar Sarria [email protected]

Colombia necesita de manera urgente una restructuración seria de los denominados partidos políticos. Mientras que en los países maduros políticamente son considerados ejes del régimen político democrático, en nuestro país no conducen a nada relevante. En primer lugar porque les falta fundamentación filosófica y doctrinaria y en segundo lugar por la carencia de conductores. Los líderes se ven muy poco y las ideas y programas escasean por todas partes. Sin líderes y sin fundamentación filosófica los partidos están condenados a desaparecer.

Lo que se observa es una colcha de retazos, unos híbridos nutridos de oportunismo, de politiquería, de clientelismo y de todos los demás rasgos patológicos que no sólo degeneran el régimen sino también el sistema político. Las componendas políticas alrededor de movimientos y partidos en torno a candidatos, el transfuguismo que lleva a unos a acostarse con un partido para amanecer con otro, son entre otros factores, señales que han contribuido notablemente al desdibujamiento de los partidos y a la incertidumbre electoral.

Los denominados partidos tradicionales desde hace rato dejaron de ser opción de poder. Esto invita a que hagan un examen de conciencia para que encuentren qué ha pasado en el interior de los mismos. Al Partido Conservador la distancia hacia el poder es cada día más grande, y como dice la ranchera, del Partido Conservador no está quedando nada. Sus “líderes” -para oxigenarse un poco- han recurrido a otros partidos al son de prebendas, clientelismo y burocracia.

Por su parte, el Partido Liberal no se queda atrás con respecto a las mañas y prácticas conservadoras; sin embargo, no se puede negar que el liberalismo históricamente ha estado más próximo a la construcción de un modelo de país más ajustado a la modernidad y a la democracia.

En la actualidad, en el espectro político nacional vienen descollando con éxito algunas figuras del Partido Liberal que en un futuro próximo pueden llevarlo nuevamente a fungir como opción de poder, lo cual no vislumbra el conservatismo, un partido que históricamente tuvo períodos hegemónicos y que de no oxigenarse, prácticamente está pasando al museo de las antigüedades.

Los partidos políticos en el Cauca

Muchos de los actuales partidos y seudopartidos están muy lejos de todo aquello que corresponde a unos verdaderos partidos políticos, es decir, de ser intermediarios entre la sociedad civil y el Estado. Distantes del interés general, pues han pasado de agache ante los problemas más candentes del país. Nada críticos y sin ideas propias; en minoría de edad, si utilizamos términos del filósofo Kant. Ojalá pinten algo diferente para las elecciones de octubre próximo.

Los grupúsculos políticos que han aparecido como respuesta a la crisis de los partidos tradicionales, en realidad, no es que motiven mucho. Algunos han resultado como disidencias de los tradicionales, mientras los partidos de la izquierda democrática -a pesar de contar con algunos líderes respetables- no les ha faltado una serie de contradicciones e inconsistencias que les impide convertirse por el momento en opción de poder.

En Colombia hace falta construir y consolidar unas terceras fuerzas políticas, con fundamentación filosófica propia y que piensen y actúen con total independencia de los partidos tradicionales para que puedan convertirse en opción de poder en el futuro; ni siquiera la izquierda ha podido convertirse en tercera fuerza al estar nutrida de ideas del Partido Liberal.

Partidos y periodos hegemónicos de gobierno son expresiones antidemocráticas. En la trayectoria política nacional, el bipartidismo fue tan inconveniente, como el pluripartidismo actual que ha generado grupúsculos condenados a desaparecer de manera inexorable, o la tendencia monopartidista y unanimista de los tiempos recientes.

Ante la crisis de los partidos, los retos son muy grandes. Reestructuración generalizada y depuración de sus cuadros y dirigentes. Construir o reconstruir sus marcos ideológicos y doctrinales, sin los cuales no se podrá saber de dónde vienen ni para dónde van. Es necesario responder qué tipo de nación o de proyecto de país queremos los colombianos. Saber cómo contribuirían para realizar una de sus principales tareas como la pedagógica, que permita la edificación de una verdadera cultura política democrática y la encarnación de valores que exigen consolidar la futura  y nueva sociedad.

De los comicios electorales que en octubre de este año definen nuevos gobernadores, alcaldes, diputados y concejales, dependerá mucho el futuro político del país. Se calienta la temperatura política y comienza el juego de legitimidades.

Coletilla: En la medida que avanzan las distintas campañas para las elecciones de octubre próximo, en lo que respeta al Cauca y Popayán hasta el momento no es que emocionen. Hay tres meses de trabajo arduo y difícil de los candidatos para convencer. Ojalá se asesoren bien y no cometan torpezas. No hay que olvidar que las dos últimas semanas de campaña son las definitivas. Hay que atinar a votar por los menos malos dentro de la oferta de candidatos.

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