ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 18 de julio de 2024. Última actualización: Hoy

LOS «INDITOS» DE LA MINGA CAUCANA

El lunes 1 abril, 2019 a las 3:20 pm
LOS "INDITOS" DE LA MINGA CAUCANA
LOS "INDITOS" DE LA MINGA CAUCANA
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LOS «INDITOS» DE LA MINGA CAUCANA

Me gustaba como llamaban a los indígenas de allá, los compañeros mexicanos que llegaron a Manizales desde algún seminario claretiano en la tierra de los manitos. Hernández uno, el otro un larguirucho Lira y otro del que sí quisiera acordarme… Eso fue por allá en 1983 en Manizales. Era el más español de los tres exponentes mexicanos que vinieron enviados al país en «donde corrían ríos de leche y miel»… Venían a conocer al «sueño americano»… made in Colombia.

Especialmente Lira era el más autóctono y apegado al tono preciso del habla autóctona de la «gente de abajo» que llamó Mariano Azuela. Cuando nombraba a los descendientes directos de los mayas y los aztecas que merodeaban por el zócalo en ciudad de México o por cualquier calle en una ciudad mexicana. Como nuestros descendientes de los arhuacos o panches o paeces, muiscas, chibchas o zenúes. Cuando los nombraba Lira, un larguirucho blanco, de tono ingenuo y risa franca los nombraba como «los inditos» con una reverencia que sonaba a santa palabra. Como si fueran sus abuelos o padres naturales o dioses ciudadanos.

Aquí en Colombia a los descendientes de nuestras comunidades primitivas que encontraron «vírgenes» quienes llegaron de España en las tres carabelas, los nombramos con el remoquete de «indígenas» para no asimilarlos del todo a indios, -expresión inadecuada a todas luces y discriminatoria-. Auncuando en mis primeros años los oí nombrar, con esta palabra ya empleada con otra denominación, hoy significa un ser humano despreciable y malos hábitos, nada educado: «No sea indio», aún se oye por ahí…  

Se nos enseñaba que los indios, tal como los encontró Colón, eran de piel cobriza, adoraban el sol, eran ingenuos, sus jefes bañaban sus cuerpos cubiertos de polvillo de oro en las aguas cristalinas de la Laguna de Guatavita. Sus jefes o caciques eran los Zipas, como los Faraones, dioses en la tierra. Al morir eran enterrados en tierra con su ajuar completo, corona, caña de mando, anillos, huesos que atravesaban sus labios, nariz o sus orejas.

Adoraban el Sol, la Luna, las montañas y en ceremonia ante la tribu el jefe mayor, el Zipa, se cubría todo el cuerpo con oro en polvo. Se subía a una balsa adornada y se bañaba en las aguas puras de la laguna en ofrenda y dádiva viva al dios que lo miraba fresco, desde sus profundidades, en la mañana. ¿Cuál era su Sede? ¿Tal vez Bacatá, la actual Bogotá?

¡Por cuántos siglos duró esta ceremonia!… y en qué época del año el Zipa se dirigía desde su sede con su comitiva hasta la orilla de la Laguna. Allí, sus sacerdotes o teguas, ayudantes de su Corte lo decoraban como a un santón oriental y luego navegaba hasta el centro y allí se sumergía con piedras como esmeraldas verdes y sílices rojas que ofrecía al dios de su Corte divina.

Ah… a qué ensoñaciones me ha hecho llegar la palabra Zipa o Panche o Guatavita o Minga caucana… igual de sagrada…

30-03-19                                                11:42 p.m.

*******************************************

Otras publicaciones de este autor: CLICK AQUÍ

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?