ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Lunes, 23 de mayo de 2022. Última actualización: Hoy

Los amigos de mis letras

El martes 4 febrero, 2020 a las 10:04 am
Los amigos de mis letras
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2GW5fg9
Los amigos de mis letras

Los amigos de mis letras

Por: Leopoldo de Quevedo y Monroy.

He llamado a una lista afortunada – que me ha quedado de otra más larga que se me ha perdido-. Contiene muchos de mis amigos lectores de hace muchos años. Más de 20. El ordenador es el mismo que me acompaña desde esa época. Es el calmante de mis caprichos e imágenes que llegan a mi cabeza.

Todos son amigos que he encontrado a lo largo de mi camino como ser humano y como escritor. Unos son doctores, otros escritores, otros amigos y todos han sobrevivido a mis ocurrencias. No tengo la cuenta de los años que llevo enviando por este medio las letras que salen de mis dedos que iniciaron su trabajo en una maquinita de escribir Underwood.

Rápidamente entré al club de quienes utilizamos el teclado y la pantalla blanca de este computador. Creo que así comenzó a llamarse porque lo usaron mucho los contadores y los dueños de tiendas grandes para contabilizar las compras, ventas y deudas. Varias veces en mis visitas a una parte y otra los veía tecleando detrás de una mesa o un mostrador de almacén o tienda y me provocaba escribir ahí en esos aparatos. Hasta que lo compré y me calmó la gana.

La maquinita de escribir que usaba no sé a quién la regalé. Ahh!, qué agradecido estoy con ese aparatico que antecedió al «computador» con teclado y no ha cambiado mucho desde esa época. Es difícil que una «máquina de escribir», hecha para secretarias, se haya convertido en el entretenimiento y herramienta moderna para diseñar, escribir libros, enviar mensajes rápidos a oficinas o amigos.

Escribir lo usaron antes de la Edad Media los escribanos o quienes se dedicaban a ganarse la vida «copiando de unos libros antiguos o al servicio de un intelectual», por lo que se les denominaba como «copistas». Esa hermosa costumbre de «copiar» la vida, o las costumbres o las ideas que van llegando a la cabeza no ha cesado.

Yo utilizo el teclado de mi computador u ordenador para calmar mi ansia de dar forma a las ideas que rondan por mi loco cerebro. No es sino que amanezca o haya desayunado y ahí está a un lado de la sala el altar para el «computador». La verdad, no cuento las palabras que escribo. Por lo general lleno de letras la página en blanco debajo del título y de mi nombre.

Voy tecleando, ordenando ideas, para desarrollar un tema al que le pongo un título adecuado que contenga lo que deseo exponer. Por ejemplo, en este texto de hoy el encabezamiento tiene seis palabras. Este es el promedio de uno de mis títulos.

No sabía para qué estaba estudiando en un convento… Allí aprendí como un escribano a redactar y copiar la vida diaria. Del gran libro del mundo, a escala individual, entresaco las características o formas de mi alrededor para darlas a conocer a quienes me leen. Procuro, ser ameno y rápido porque nadie está para perder el tiempo.

**********************************************

Para leer otras publicaciones del autor aquí:

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?