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Lo ambivalente que se vuelve equivalente

El viernes 5 febrero, 2016 a las 9:17 am
Jorge Alonso Ruiz Morales

Jorge Alonso Ruiz Morales

Ayer tuvimos un mercado en el que el dólar siguió devolviéndose un poco. Había abierto a 3.325 y cerró a 3.319, precios que ahora lucen bajos, ya habiendo visto el nivel, más psiquiátrico que psicológico, del 3.400. Tenemos un petróleo que, si bien ayer bajó de 32.71 a 31.71 en su referencia WTI, ha estado recuperándose. Esto es algo que la gente ve con buenos ojos. Los títulos del gobierno también bajaron en tasa, generándose lo que se conoce como valorización. Todo luce bien en este momento. En el mercado de Estados Unidos hubo datos no muy buenos de desempleo: se esperaba que hubiera peticiones iniciales por 278.000 y al final hubo 285.000. Entonces como hay más gente buscando seguros de desempleo, se infiere que es un dato malo. Como el dato es malo la gente se preocupa y compra lo más seguro. Lo más seguro ya sabemos que son los Tesoros; y por eso estos se bajan del 1.8792% al 1.8567%. Así es la dinámica financiera. Por acá en Colombia lo último que operó en la pantalla del SEN fueron los títulos denominados en UVR (unidad de valor real) del año 2033 a una tasa del 4.644% y los también UVRs del año 2021 al 3.84%. Esa era toda la terminología específica, numérica y algorítmica expuesta al lector para el día de hoy, un día con más lluvia que sol.

Conozco las bondades del idioma inglés. Sé que es práctico y no hay que conjugar verbos, puesto que para el “yo camino, tú caminas y nosotros caminamos” simplemente hay que decir “i Walk, you Walk and we Walk”. También es más específico y concreto, no hay que adornar tanto la prosa como si se hace en el español. Pero, no sé, aquí entre nos prefiero el español. Me encanta mi idioma, así ya en este momento no me importe mucho la ortografía. Prefiero a alguien que escriba rico con mala ortografía que alguien que escriba mal pero con buena ortografía. Y dentro de estas cosas del español, hay muchas curiosidades. Por ejemplo «sólido» y «líquido», si bien no son estrictamente antónimos, representan conceptos antagónicos. Si un balón, por ejemplo, es sólido pues no es líquido, y al revés. Lo chistoso es que en el mundo financiero, un Banco o una Corporación fuerte, con dinero para pagar y con balances bien establecidos, es una institución sólida. Y también es líquida. Es una institución sólida y líquida. Ahí las palabras ambivalentes pasan a ser equivalentes. Qué belleza.

Buena suerte para hoy. Pásenla bien rico el fin de semana y den 340 besos. Ya saben del plan que les recomendé: el documental sobre Florencia en cine.

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