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Liendra, Epa y Álvaro

El miércoles 8 septiembre, 2021 a las 10:55 am
Imagen cortesía de: www.minuto.com.co

Liendra, Epa y Álvaro

Por allá, en el año 2009, cuando Álvaro iba promediando su segundo mandato presidencial, con ganas de un tercero y cuarto, empezó a soltar aquí, allá y acullá la idea de la necesidad de su famoso estado de opinión, como “Estado superior del Estado de derecho”; una propuesta muy seductora para demagogos como don Álvaro, pero demasiado inconveniente para un país como Colombia, empobrecido y manipulable.

El ejército de escuderos y de ocasionales lambiscones del uribismo, de ese entonces y de ahora, corrió presuroso a tratar de traducirle al colombiano raso, eso sí, muy a su manera; la enigmática, pero provocadora, propuesta del gran colombiano, repitiendo hasta la saciedad por todos lados; que eso no era ningún intento releccionista ni de continuismo, sino que era el ejercicio del poder de las mayorías, a través de las encuestas de opinión y también en las urnas. Ante la fuerte oposición de autoridades académicas, jurídicas y políticas nacionales e internacionales, la propuesta, poco a poco se fue desvaneciendo, junto con la intentona del cambio del articulito que permitiera el tercer periodo del patrón del Ubérrimo.

Pero una cosa fue la fuerte oposición pública por parte de juristas y politólogos,  a esta politiquera propuesta de apelar a la opinión del pueblo, esencialmente al querer de las mayorías, para decisiones que beneficien al gobernante de turno y otra, muy diferente, la relativa al desarrollo de los mecanismos de manipulación de la opinión que se ha venido gestionando en Colombia; facilitado por el gran impacto que han venido adquiriendo las famosas redes sociales como Facebook, Twitter y You Tube y el conveniente uso de lo que se dice o no se dice en ellas, por parte de los generadores de opinión de los grandes medios de comunicación tradicionales de Colombia.

Si bien es cierto que los llamados medios de comunicación, aún ejercen gran e importante influencia sobre las mayorías colombianas, caracterizadas, principalmente; por su escaso conocimiento en asuntos jurídicos, económicos y de funcionamiento del estado, también lo es, el gran peso que han venido adquiriendo en la opinión pública, personajes como la Liendra, Epa Colombia y el Gran Colombiano, grandes influenciadores de las redes sociales, ahora hermanados por haber caído en desgracia con las autoridades, por su arrogancia y desprecio por los límites que los tres han exhibido en sus respectivos contextos.

Don Liendra, doña Epa y don Álvaro, representan el arquetipo del colombiano promedio, influenciado por la contracultura del narcotráfico y la corrupción, que valora sobre manera; el éxito publicitario de imagen, económico y/o político por encima de cualquier cosa, incluso, por encima de las normas, a las que aplauden, pero generalmente no respetan, sino están a su conveniencia. Los tres; Epa, Álvaro y Liendra, intentan cada uno por su lado; sacarle provecho a la idea del Estado de opinión, como fase superior del Estado de Derecho, para su beneficio personal, pero los tres se han estrellado, tanto con el estado de derecho que les ha impuesto freno a sus respectivos desafueros, como con el estado de opinión, que ahora los señala por sus reprochables excesos y por el intento descarado de seguir manipulando a la opinión pública, para seguir obrando impunemente, cada uno en sus redes sociales y en la sociedad.

Es claro que toda persona tiene derecho al debido proceso y a ejercer su defensa, a lo que no tienen derecho estos tres influenciadores colombianos (Epa, Liendra y Álvaro), es a suponer que a punta de encuestas y de impostadas poses televisivas, se puede cambiar, no sólo la opinión pública, sino el marco normativo al que, les guste o no, están sujetos. La prepotencia de estos personajes, al saberse poseedores de cientos de miles de seguidores en redes sociales, no les permitió advertir que sus excesos, más temprano que tarde, les acarrearían consecuencias, ya no solo en la paulatina baja en aceptación y la reducción de sus seguidores, sino de índole normativa; a don Liendra le cerraron su cuentica de Instagram, a doña Epa la condenaron a prisión y don Álvaro esta sub judice en su finca-cárcel.

La compungida figura de don Liendra, preguntándose qué iba a ser de su vida, sin su cuentica de Instagram, las convocatorias a marchas protagonizadas por los seguidores de doña Epa, los referéndums y las marchas de la gente de bien señalando de cobarde a la justicia colombiana por haberse atrevido a investigar al Gran Colombiano, son apenas unas pocas muestras de la degradación ética y social a la que nos han reducido, los veinte años de Estado de opinión del uribismo en el poder.

La Liendra, imagen cortesía de: www.kienyke.com

Adenda: No se les haga raro un Facebook-Instagram-YouTube-Semana- Live, protagonizado por LIENDRA, EPA y ÁLVARO, convocando a una Twitteratón y una Vaki, para pedir que les dejen sus carnitas y sus huesitos en paz y que de paso; les regalen un “like” y uno que otro votico por el o la que diga Uribe.

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