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Martes, 22 de mayo de 2018. Última actualización: Hoy

LIDERES DE PAPEL CON PIES DE PLOMO

El lunes 14 mayo, 2018 a las 9:55 am

LIDERES DE PAPEL CON PIES DE PLOMO

Los caucanos padecemos la mayor ausencia de liderazgo de todos los tiempos, sin protagonismo social, político, deportivo, gremial, ni influencia en las áreas del conocimiento, la ciencia, la tecnología y la cultura. Un departamento inmóvil, con líderes de papel, desdibujados en egoísmos malquerientes y subsumidos en prácticas corruptas con pies de plomo que nos postra como convidados de piedra en una peligrosa tragicomedia.

Un líder no es un hombre con poder político, ni con acreditación académica; ni el liderazgo depende de su posición jerárquica, orígenes o redes de contacto. No es su edad, sexo u ocupación, sino la preocupación por ayudar a solucionar las necesidades de otros, su forma de encarar los desafíos, es su entusiasmo en mejorar las cosas, en crear nuevas oportunidades lo que lo forja como tal. Un líder no es más que un facilitador de soluciones.

El líder vende una visión positiva del porvenir y construye  caminos con planes de acción que sirvan de viaductos entre el presente incierto y un futuro esperanzador. Los líderes son ingenieros de puentes, no de murallas. Un verdadero líder no se sustenta en el miedo, ni en el odio; es propositivo y se apasiona en causas justas, desea siempre hacer o dar algo que trascienda a la sociedad y su recompensa la obtiene en su infinito placer por servir a otras personas.

El liderazgo es un diálogo permanente e inagotable, una concertación y no un monólogo, un acuerdo de voluntades no una imposición, lo cual implica desarrollar cada vez más las habilidades de comunicación donde saber escuchar es básico.

La primera barrera a resolver es la desunión, en el Cauca cada estamento trabaja aisladamente en procura de sus intereses, las herramientas, los acuerdos, la normatividad y las leyes, están; pero no se cumplen. Hay planes y proyectos de tipo económico y social, pero se requiere alguien que convoque a las personas y las comprometa en un liderazgo colectivo porque las soluciones ya no están en manos de caudillos ni de líderes mesiánicos, sino en un nuevo pacto social diseñado para lograr un mega proyecto donde confluyan todos los intereses y anhelos de la comunidad.

El Cauca perdió su vocación rural, por causa de la violencia y la falta de oportunidades en sus municipios, lo que generó migración a los centros poblados, acrecentando invasiones y fallas de planeación. El narcotráfico hizo más daño aquí que en otros lugares, porque se introdujo como agua putrefacta en la sociedad, generando desesperanza en el futuro. Hay una actitud de apatía, de pesimismo, que es más dañina porque cuando se pierde la esperanza se pierde todo.

El Cauca abierto a un gran sincretismo, le pesa su pasado glorioso dormido en los laureles por culpa de la ciudadanía indolente y su dirigencia egoísta, miope que no se acomodó a las exigencias del modernismo, con políticos sin peso ni renombre, convertidos en camarillas de  agencias electoreras, vendedoras de avales a candidatos sin partido, principios ni compromisos programáticos, motivados por intereses protervos y mezquinos.

Llegó el momento de deshacernos de gobernantes permeados por la cultura mafiosa que en su rol de capos cortaron  las alas a toda generación de recambio, privando al Cauca de nuevos líderes con la idoneidad suficiente para sacar a nuestra sociedad del laberinto en el que estamos.

Nada impedirá que el pueblo cansado de cargar a cuestas con su ineptitud, enarbole con decisión las banderas del progreso y clame enardecido a los cuatro vientos que llegó la hora de forjar el gran pacto por el Cauca. ¡Se puede!.