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Las mafias de la corrupción

El miércoles 25 enero, 2017 a las 9:15 am

Diógenes Díaz Carabalí

Las mafias institucionalizadas se han apoderado de todas las esferas de la sociedad. Ese actuar mafioso generalizado, por la idea de que todo se compra o se vende. A tal extremo llega la moral de los comportamientos. El empleado busca qué sacar, aparte de su salario, de la entidad que lo emplea. El comerciante busca su rédito adicional, aparte del valor comercial y la ganancia natural que debe obtener de su transacción. El maestro busca obtener réditos adicionales por su actividad; el estudiante busca obtener puntos adicionales sin merecimiento. El cura y el pastor quieren beneficios económicos, las iglesias se convierten en negocio rentable que permiten olvidar votos de austeridad y de pobreza. Es decir que por donde asomemos las narices abruma el olor a podrido, adherido a la piel de cada actividad, con contadas excepciones.

Para ingresar a colegios públicos hay que buscar palancas, y muchas de esas instituciones donde exigen recomendaciones son regentadas por religiosas. Para que te reciban un bebe en los hogares auspiciados por Bienestar Familiar hay que estar recomendado. Para ingresar en universidades, para cursar algunas especialidades, mafias controlan su ingreso, es de largo acuño el rumor de que para ingresar a la facultad de medicina en la Universidad del Cauca hay que pagar algo así como veinte millones de pesos, y que las mafias del departamento de Nariño dominan el negocio, que no es exclusivo de esta universidad, sino generalizado en la mayoría de universidades.

Que los “partes” de tránsito lo pagan los pendejos, porque los de cuello blanco los arreglan ($), antes de que sean reportados a la oficina correspondiente. Hay que pagar para ingresar al SISBEN, hay que pagar para ingresar a la policía, si pagas en el ejército obtienes tu libreta militar sin prestar el servicio, si pagas te dejan como ayudante de oficina. Si pagas puedes formar parte de las unidades de apoyo a los congresistas, si pagas te puedes jubilar como empleado asesor de los altos tribunales. Si pagas puedes hacer parte del cuerpo diplomático; si pagas puedes formar parte de la selección juvenil y de mayores.

El “Si pagas” se ha convertido en el trampolín más seguro para ascender en todas las esferas, puedes ser ministro, fiscal o juez; puedes ser secretario de despacho, asesor, contratista. El “Si pagas” es el fenómeno más discriminador, castra las capacidades de nuestros ciudadanos, quita oportunidad de que nuestros estamentos sociales, económicos, políticos sean manejados por los más capaces. Quien cuenta con dinero (Capacidad de inversión, llaman en el mercado) para comprar un puesto tiene la seguridad de que conseguirá una buena jubilación, establecerá un negocio exitoso, obtendrá grandes contratos.

Las mafias del “Si pagas” están en todas partes. En las tesis para graduarse, en los exámenes para concursos de empleos públicos, en las pruebas para ingresar a  la universidad. El “Si pagas” se ha metido en las noticias, hasta en el perdón divino.

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