Sábado, 21 de mayo de 2022. Última actualización: Hoy

Las madres en Las Lajas

El jueves 12 mayo, 2022 a las 7:11 pm
Las madres en Las Lajas
Fotografías y cámaras, David Luna, gerente Proclama del Cauca y Valle

Las madres en Las Lajas
El Milagro de Dios en el abismo
(Crónica de viaje)

Las madres en Las Lajas
Alfonso J Luna Geller

El pasado domingo 8 de mayo se celebró el Día de las Madres. En homenaje a ellas, el grupo familiar Luna-Criollo-Galarza-Castaño-Alegría, decidió agasajarlas con un viaje sorpresa al Santuario Las Lajas, en Nariño, a pocos kilómetros de Rumichaca, que es el principal paso fronterizo entre Colombia y Ecuador, naciones hermanas.

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Diecisiete personas integraron la excursión que comandaba David, el gerente de la red de medios de comunicación Proclama del Cauca y Valle. Iban su esposa, hijos, padres, suegros, hermanos, sobrinos y otros colaboradores institucionales. Cubrieron la ruta Santander de Quilichao – Piendamó – Popayán – Timbío – Rosas – El Bordo – Patía – El Remolino – Chachaguí – Pasto – Ipiales – Santuario Las Lajas – Puente Internacional de Rumichaca – Tulcán (Ecuador) y regreso al norte del Cauca por la misma ruta.

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Se escogió como destino preferente aquel santuario porque las abuelas recién fallecidas en Santander de Quilichao (Alba Marina Geller de Luna -20 de enero- y Carmen Georgina Penagos de Criollo – 20 de abril) eran devotas de la Virgen del Rosario (advocación Nuestra Señora de las Lajas), y a ellas también teníamos que honrarlas y ratificarles nuestra eterna gratitud en esta especial fecha para la familia.

Las madres en Las Lajas

Escogimos el suroccidente del país -Cauca-Nariño- por la significación turística excepcional que brinda, y que vale la pena revivirla cada vez que haya oportunidad. Viajar por esta región, además de ser una actividad gratificante de apreciación y conocimiento de la naturaleza, es una buena disculpa para una rapidísima visión panorámica de las diferentes culturas y para observar el otro interesante fenómeno social y económico del suroccidente colombiano.

También viajamos con la intención “aprender algo” de las manifestaciones gastronómicas más representativas de la región y algo sobre el turismo religioso.

La primera estación, no… mejor, la primera etapa, porque la primera frase me sonó a viacrucis, y este paseo fue todo lo contrario, aconteció en Piendamó (restaurante La Berraquera) donde el desayuno, literalmente, fue la berraquera. Allí apreciamos un espectáculo natural en la madrugada de ese domingo: las nubes decidieron descender desde el mismo cielo, para cubrir con un denso manto blanco las hondonadas de las montañas que rodean este sector del municipio.

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La urgencia siguiente era llegar al corregimiento de Patía, abajo de la cabecera municipal El Bordo, región con reconocida tradición ganadera-lechera. Exacto, para degustar el famoso kumis tradicional que allí se elabora con receta única y exclusiva. Famoso por la contextura, la cremosidad, sus altos valores nutricionales y su versatilidad para disfrutarse con diferentes acompañamientos: desde diferentes tipos de frutas hasta las galletas negras. Delicioso.

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Más adelante cruzamos el puente Dos Ríos, ubicado en el sector de Galíndez, todavía en el departamento del Cauca. En este punto se pueden observar los daños que causa al ecosistema la explotación irracional de los minerales preciosos en los ríos de la región.

Continuamos el recorrido hacia Pasto, pasamos por cómoda doble calzada a Ipiales desde donde partimos, después de apetitoso almuerzo, hacia el corregimiento de Las Lajas, jurisdicción del municipio de Ipiales, a siete kilómetros de la cabecera municipal.

¿Por qué su nombre? Pues según los pobladores más antiguos del lugar, por las piedras planas y anchas que rodean el santuario, más conocidas como lajas; piedras que son propias de la región.

La vida de los habitantes del corregimiento gira en torno de la atención de peregrinos y visitantes que acuden a la iglesia. Aquí pasamos la noche en un hotelito de ambiente familiar.

Y en este corregimiento es donde queda el Santuario de Las Lajas, considerado la iglesia más linda de Colombia. The Telegraph, el diario de Londres distribuido en todo el Reino Unido e internacionalmente, en el 2015, la denominó como el templo más lindo del mundo. No es para menos, pues su imponente construcción colgada de las escarpadas rocas que forman el cauce del río Guáitara, es toda una proeza que atrae a miles de turistas cada año.

Cuentan los que saben la historia, que la imagen de la Virgen del Rosario de Las Lajas se apareció por tres ocasiones en el año 1754 a María Mueses de Quiñones y Rosita, su hija de 5 años quien, siendo sorda de nacimiento, murió en aquellos días, pero volvió milagrosamente a la vida, gracias a la Virgen.

Entonces, fue el primero de enero de 1795 cuando se comenzó a trabajar la piedra de cantería (las lajas) para la capilla. Después de siete años de constantes esfuerzos, se terminó.

La idea de un nuevo templo surgió en la mente de San Ezequiel Moreno Díaz (1895 – 1906), obispo de Pasto. El 15 de septiembre de 1899 se colocó y bendijo la primera piedra del Santuario proyectado, ya desde entonces considerado como el “Milagro de Dios en el abismo”.

El 1° de enero de 1916, bajo el papado de Benedicto V, se colocó “la primera – segunda” piedra del templo que es concluido el 20 de agosto de 1949.

La iglesia forma conjunto con un puente que cruza el río Guáitara y que hace las veces de atrio, con un basamento que llega hasta el nivel del lecho del río. Desde el puente-atrio se siente vértigo y cosquilleo en la planta de los pies al mirar la profundidad por donde se desliza el río…

El santuario es considerado una de las Siete Maravillas de Colombia. Las otras seis son: Catedral de Sal de Zipaquirá, Parque Arqueológico de San Agustín, Arquitectura militar de Cartagena de Indias, Ciudad Perdida de la Sierra Nevada de Santa Marta, Parque Arqueológico de Tierradentro y el Teatro Colón de Bogotá.

Durante el descenso al santuario, sorprende ver la cantidad innumerable de placas en agradecimiento a la Virgen de Las Lajas por sus bendiciones y milagros, incrustadas en la enorme montaña rocosa.

Las madres en Las Lajas

Al otro día, después de asistir a la Eucaristía hicimos el paseo formal por el santuario y alrededores, la visita a la gruta y a la galería del Señor, también por el museo, que alberga muestras muy interesantes de arte religioso y arte precolombino de esta enigmática región.

Luego decidimos visitar la ciudad de Tulcán, capital de la provincia del Carchi, en la hermana República del Ecuador. Llegamos entonces al puente internacional de Rumichaca, que comunica a Ecuador y Colombia. En el profundo cañón se desliza un río. Sorpresa: es el mismo de las oquedades del santuario de Las Lajas, el Guáitara, que sirve de límite entre los dos países, para luego desembocar en el río Patía.

Rumichaca

En el área están las casas de aduanas de Colombia y Ecuador, que hoy son Centros Binacionales de Cultura y Turismo, donde se promueve la integración entre las dos naciones, y es zona de libre comercio.

En Ecuador, la moneda oficial es el dólar americano, por tanto, las cosas de la economía son diferentes a nuestras costumbres colombianas, pero el peso es aceptado de igual manera… hay que estar mentalmente adaptado para hacer conversiones de moneda rápidamente cuando compras en tiendas, almacenes de artesanías, restaurantes, taxis…

Por otra parte, las carreteras son un deleite, perfectamente pavimentadas y señalizadas, de doble calzada.

Tulcán

En Tulcán, una experiencia mágica es visitar el camposanto y caminar por los senderos de los cipreses que trasformaron en grandes esculturas vegetales. El parque-cementerio, de unas ocho hectáreas, tiene dos zonas: el “Parque de los Recuerdos” y el “Altar de Dios”. Dicen que son más de 300 figuras de formas precolombinas, otras representativas de la flora y fauna del Ecuador y de los pueblos pasto-quillasinga y otras culturas del Ecuador; y de la cultura egipcia, hebrea y romana.

Aquí me aprendí una nueva palabra: topiaria. Es el arte de dar formas artísticas a las plantas mediante la poda y el recorte con tijeras de podar, convirtiéndolas, como en este cementerio, en el espectáculo único digno de ser apreciado por turistas.

Tulcán

Al finalizar el recorrido, dialogamos con una lideresa indígena del pueblo Otavalo, dedicada a la actividad comercial y artesanal, como casi todos los integrantes de esa etnia. Este pueblo tiene una cosmovisión que matiza y da sentido a todos los ámbitos de la vida, una de cuyas expresiones es la relación armónica entre el universo, la tierra y el hombre (Pachamama, allpamama, runa) y la división binaria de oposiciones (no entendí qué significa esto último, pero así fue que dijo).

Bueno, en este punto, y antes de continuar nuestro recorrido hacia la Laguna de La Cocha, que era la siguiente etapa, decidimos regresarnos intempestivamente por el acoso diario del flujo de información periodística y de otros compromisos que se antojaron adelantarse.

Es un aplazamiento visitar el gran embalse natural ubicado en El Encano, corregimiento del municipio de Pasto, que es el segundo cuerpo de agua natural más grande de la nación, después del lago de Tota.​ Pronto haremos el nuevo viaje.

El regreso fue por la misma Ruta Nacional 25, pero en sentido contrario, sur – norte. Tranquilos, es que así llaman técnicamente la Troncal de Occidente que inicia en el Puente Internacional Rumichaca, departamento de Nariño y finaliza en la ciudad de Barranquilla, departamento del Atlántico, atravesando el país de sur a norte, y que nosotros llamamos simple y rápidamente, la Panamericana.

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