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Domingo, 20 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

LAS LETRAS MAYÚSCULAS

El miércoles 4 marzo, 2020 a las 8:36 pm

LAS LETRAS MAYÚSCULAS

LAS LETRAS MAYÚSCULAS

Dudo que Adán y Eva hubieran aprendido a escribir. Tal vez nunca lo necesitaron. Y es la necesidad el acicate más apremiante para que el humano realice una acción. Ellos se encontraban solos, allá, en el comienzo del mundo. Vivían en una locación amplia, con todas las comodidades que hoy desearía cualquier humano.

En efecto, no estaban en una región peligrosa, infestada de fieras o ruidos y -además- tenían a su disposición todo lo necesario para su sobrevivencia. Bien lo dice el Génesis. Tanto es que había un árbol maravilloso que alguien llamó «de la ciencia y del Bien y el Mal»… Tantos árboles hoy nos maravillan por su tamaño, la delicia de sus frutos o sus propiedades curativas.

El ser humano tardó en hallar y perfeccionar el instrumento que hoy aparece como base de la comunicación y de la sobrevivencia sobre el planeta. Poder comunicar a otro lo que pasa por su mente y nadie lo puede saber -si no lo expresa adecuadamente-. Y no solo puede expresarlo en el momento, sino que lo puede «almacenar» y conservar en libros y videos o medios magnéticos.

La historia guarda unas ingenuas escenas de unos acuciosos y atrevidos hombres que quisieron subir por una escalera hacia el firmamento para atrapar la sabiduría que se suponía vendría de «arriba» y nos llegaba como una lluvia… Y los dioses, entonces, calmaron sus ansias excesivas con el efecto contrario: la confusión de las lenguas. En su locura todos se confundieron y nadie se entendía.

El ser humano es falible y limitado. No es un sabio y prolífico inventor de felicidades y eventos raros como se escriben en algunas narraciones. Es un animal un poco más dotado que los otros que no hablan aunque tengan más fuerza y menos colores.

Entre los valores que posee el ser humano, el más preciado es el lenguaje hablado y escrito. Podrá haber manejado la lanza y el fuego, otras armas mejor dotadas y más rápidas y letales, pero nunca ha podido superar el poder de la palabra hablada en el momento y escrita, como testimonio.

En efecto. Muchas veces solo un «sí» o un «no» han sido suficientes para iniciar o acabar una relación o confirmar un hecho o negar una afirmación en un juicio. Tal vez no fueron escritos los hechos, pero su consignación en un documento o Escritura lo hacen legal y hábil como que está asegurada con la autoridad de un Notario la validez del contenido.

No estarán escritas con mayúsculas en su totalidad todas las palabras en un documento legal pero si están respaldadas, es como si lo estuvieran, y funcionan como columnas de hierro en un simple folio que sale habilitado de una Notaría con la firma del funcionario. El hecho de que ciertas palabras aparezcan con mayúscula en un escrito obedece a una costumbre y estilo. Su importancia está dada por su utilidad o por quien lo dice con autoridad, no por estar con letras destacadas.

02-03-20                                                  5:45 p.m.

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