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Martes, 17 de julio de 2018. Última actualización: Hoy

LAS ELECCIONES

El lunes 11 junio, 2018 a las 1:07 pm
LAS ELECCIONES

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LAS ELECCIONES

Poder escoger, tomar una decisión soberanamente y expresarlo con un voto libremente, es algo admirable. Parece quien piensa así un rey con reino propio.

Qué gozo, qué libertad interior, qué despreocupación por lo que pueda suceder en este lado o allá… Se libera uno de la carga de la responsabilidad social y de lo que hagan los demás. Solo debe obrar de acuerdo con su libre albedrío y sensatez.

Me dio por escribir de ese poder decidir cada uno lo que le corresponde según su libre pensamiento y decisión. El ser humano ha sido dotado del poder discernir, escoger y obrar o dejar de obrar en cada ocasión que deba asumir una responsabilidad grande o pequeña…

La palabra elecciones me dio la oportunidad de pensar en este caso en que uno opta por votar por uno u otro candidato. Escoge, elige sin coacción alguna, en su libre albedrío a quien piensa que representa mejor sus ideales y cómo gobernará la nación uno u otro candidato.

Es una elección personal que todo ciudadano debe afrontar. Y la suma de voluntades y votos depositados es lo que se llaman “elecciones”. Una decisión soberana que uno toma y busca en la papeleta el nombre de quien ha decidido que puede gobernar mejor el país. Como resultado de esas elecciones individuales y hecho el conteo justo y exacto resultará elegido para el cargo quien haya merecido ser “escogido” o “elegido” por la suma las papeletas depositadas en las urnas.

Las elecciones, entonces, son la suma de cada elección individual y secreta, que cada individuo hace en su conciencia y deposita en la urna. Es un acto íntimo, libre y responsable. No debe haber coacción externa ni puede obedecer a compromiso o promesa hecha a un candidato o un padrino o intermediario. Ni a cambio de un dinero o prebenda.

Es un acto voluntario, consciente, resultado de un análisis de la trayectoria social y política pública de cada candidato. Y, sobre todo, del análisis del paquete programático que ofrezca a la sociedad que piensa dirigir. Esa es la responsabilidad que no se ha tenido en cuenta mucho en las elecciones. No hay rendición de cuentas de tiempo en tiempo a cerca de las “promesas” hechas durante la campaña.

Miro a mi alrededor y veo que sucede lo mismo que en otras elecciones. La gente mira caras y padrinos. Ni siquiera se evalúa lo suficiente lo que dice cada candidato en su gira electoral y la afluencia de gente en cada salón o plaza o parque. Las elecciones no es un acto mecánico que consiste en salir a plazas o en TV y esperar a que llegue el día y la Registraduría dé el dato de quién ganó las elecciones.  

Es un mecanismo social que debe ofrecer confianza y seriedad a la comunidad nacional e internacional. Que garantice imparcialidad y ofrezca honestidad en el conteo de votos y la pureza de los resultados.

12:25 p.m.                              10-06-18

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