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Miércoles, 8 de julio de 2020. Última actualización: Hoy

Las cortinas de humo

El miércoles 19 febrero, 2020 a las 7:01 pm

Las cortinas de humo

Las cortinas de humo

Una manera con que tratan de esconder nuestra realidad son las cortinas de humo. Tras ellas ha crecido la descomposición de nuestra sociedad, la ignorancia patrocinada desde esferas con intereses muy claros, las trampas con que nos han enseñado a vivir, los crímenes por los que ni siquiera sentimos vergüenza.

Por estos días las cortinas de humo no han sido suficiente: la ex-congresista Aida Merlano ha abierto la boca, y aunque todo el mundo sabe que ese mercado electoral existe no solo en la costa sino en todo el país, nos ha dejado con la boca abierta: es un entramado de corrupción que se arrima al Palacio de Nariño, donde vive un señorito que en nombre de la nación pone presidente en otros lados, juzga lo humano y lo divino, despilfarra los recursos que son de todos, sus niños utilizan el avión oficial para ir de fiesta, su declaración de renta muestra que paga cero (0) pesos, numero vacío, representa que no paga un peso al tributo nacional; y aparecen las fosas comunes denunciadas por militares acogidos a la JEP, con cadáveres descompuestos de seres indefensos, de personas especiales, de menores de edad asesinados por la fuerza pública para presentarlos como combatientes dados de baja en combate y cobrar ascensos y bonificaciones; y vemos publicadas las declaraciones de renta de los altos funcionarios del Estado, de los miembros de la “Seguridad Democrática” donde se ve que su contribución con los impuestos es ínfima, o como en el caso del “presidente eterno” Álvaro Uribe, considerado uno de los personajes más ricos de este país, paga cero (0) pesos en impuestos.

Con razón defienden tanto el statu quo. Porque defenderlo es defender sus privilegios, sus hurtos prolongados que de paso hacen que este país tenga la tasa de desempleo más alto de la región, esté ranqueado entre los cinco países más desiguales del  mundo, cuente con una inflación galopante, le regalan exenciones tributarias a los más ricos, el 70% de los jóvenes no van a la universidad, el sistema de salud es uno de los más pésimos del mundo. Sostenemos a una caterva de zánganos en altos cargos oficiales que no sirven para nada, solo para robarse nuestros impuestos.

Es lo que queda en evidencia. Una sociedad indolente, muchos justificando la corrupción, muchos con la cabeza metida dentro de la arena como si con eso, con ocultarse de la realidad que nos carcome, se resolvieran los problemas. Si este país no despierta, si con estos hechos no se muestra un poco, tan solo un poco, de indignación, es porque estamos sentenciados a cargar con nuestra propia desgracia y nos hemos convertido en la vergüenza para nuestras próximas generaciones, porque no somos capaces de levantarnos a decir: ¡Basta ya! de tanto atropello, de esa caterva de mafiosos que enseñoreados en el gobierno, para saquear y matar a su mismo pueblo, se creen con todo el derecho de hacerlo.

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