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Miércoles, 23 de mayo de 2018. Última actualización: Hoy

Las basuras, el espacio público y otras mafias

El viernes 11 mayo, 2018 a las 8:16 pm

Las basuras, el espacio público y otras mafias

Las basuras, el desorden y la ocupación del espacio público parecen ser la característica de la actual administración de Popayán. Aunque se podría decir que ha sido herencia de otras administraciones, porque en buen lenguaje petrista son las mafias las que manejan el aseo en una ciudad que se ha caracterizado por ser de malas con la elección de sus alcaldes. El aseo es una mafia que cobra un servicio por las nubes pero que presta un pésimo servicio. El desorden de la ciudad es gigantesco, se ve en el servicio del transporte, en el tránsito, en el control a verdaderas chimeneas que constituyen los vehículos de servicio público o privado, agentes contaminantes que no se sabe cómo adquieren el certificado de revisión tecno-mecánico (otra mafia); y, cualquier sitio es lugar de parqueo, la carrera sexta, las calles del centro, con la mafia de los bolardos que más que organizar estorban;  y baño público, pues no es raro ver a personas orinando contra los muros, en los parques, en las esquinas, sin ningún rubor muestras sus asquerosos genitales.

Y ni que hablar del espacio público, ese dolor de cabeza que tiene que enfrentar un par de policías sin instrumentos, sin apoyo, sin capacidad para conseguir que desocupen los andenes que pertenecen al peatón. Esos amplios corredores del Barrio Bolívar no duraron ocho días desocupados porque los vendedores de la galería volvieron a ocupar los corredores exteriores, las nuevas obras que se suponía iban a embellecer el sector y a prestar una mejor circulación a los ciudadanos de a pie. Ya también ocupan buena parte de la calzada y no hay poder divino o humano que haga que lo desocupen, todo porque no se ponen correctivos a tiempo, se deja que quien quiera ocupe el espacio que no le pertenece. El método es sencillo: primero un canasto con pocas frutas, al otro día una mesa, a los ocho días instalada una caseta que nadie es capaz de remover, todo por la desidia de las autoridades a pesar del código de policía que establece multas a quien ocupe el espacio público.

Nunca ha habido tanta ineficacia administrativa como en este periodo. También desde los micrófonos de algunas emisoras se defiende este caos, acusan a la policía cuando busca desalojar a quien se apropie del espacio público con toda irresponsabilidad. Esta Popayán parece una ciudad donde todo el mundo cree que puede hacer lo que le venga en gana. Y  lo hace, con una autoridad cómplice, en detrimento del ciudadano. Es el problema de las mafias, la misma mafia del aseo, la misma mafia del transporte público que presta el servicio en buses destartalados y cuando les da la gana, la misma mafia que contrata mal pagados a los médicos del hospital San José, la misma mafia que permite que los andenes de la ciudad sean copados por  los vendedores que cuentan con locales en el interior de las galerías, la misma mafia que usufructúa la publicidad de los entes oficiales, la misma mafia que se apodera de los puestos públicos para engordar sordos frente a los problemas de la ciudad, la misma mafia que prestan dinero a gota-gota con el módico 20% de interés, la misma mafia dueños de cooperativas ficticias para prestar dinero a empleados públicos con descuento de nómina, la misma mafia que constituye sindicatos de papel para tercerizar el trabajo de la gente honrada y que todos sabemos quiénes son menos las autoridades. La misma mafia del mini-narcotráfico que ha invadido la ciudad de drogadictos que se mueven sin ningún control expendiendo marihuana y bazuco, la misma mafia de iglesias de garaje y de supuestos centros de educación técnica que no sirven para nada. Esta ciudad también está llena de mafias, y a lo mejor aquí también nos hacemos los pendejos.