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Martes, 16 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

Las aves de mal agüero

El jueves 21 febrero, 2019 a las 9:29 am
Requiescat in pace… río Cauca
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En el lenguaje común y cotidiano de las personas es muy común escuchar expresiones populares que muestran la sabiduría de ellas, representadas por ejemplo en los famosos refranes, los dichos, las adivinanzas, los proverbios, los adagios, las sentencias, en fin, constituyendo así una ciencia importantísima denominada paremiología. Uno de esos dichos es por ejemplo cuando expresamos: “las aves de mal agüero”, al nombrar esos personajes de la sociedad que nos dan hacen daño, que siempre están haciendo inquina, o mal ambiente, que nos traen acechanzas, o como la misma gente dice son “piedras en el zapato”, que nos incomodan a cada instante y no nos dejan vivir tranquilos en paz. En todo grupo, sociedad o comunidad es muy fácil identificarlos a simple vista y cuando los descubrimos, quisiéramos convertirnos en supermán y con un solo soplo hacerlos desaparecer de nuestra presencia, para que se vayan bien lejos, a otra galaxia.

En la presente oportunidad, en los tiempos que corren en Colombia, cuando hemos dejado atrás un largo, penoso, sufrido y sangriento conflicto que duró 53 años con las antiguas Farc (así no le guste esa palabra a Darío Acevedo, doctor en historia y profesor emérito de la Universidad Nacional), con la ayuda de Dios y de muchos compatriotas optimistas y convencidos de las bondades del acuerdo de la paz de Habana, que sin lugar a dudas mírese por donde se mire, nos ha traído mucho bien y algo de tranquilidad, sin embargo le han resultado algunas aves de mal agüero por obra y gracia de algunas personas ya identificadas y descubiertas hace años, con sus actuaciones mezquinas y protervas en contra de ese fundamental acuerdo, que ha sido la mejor noticia que hemos disfrutado los colombianos en los dos últimos años.

Precisamente, como resultado de ese acuerdo de la Habana, nació la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial de la Paz (JEP), que le da vida y funcionamiento al mencionado acuerdo y a la llamada justicia transicional inscrita en él. La referida ley, ya fue aprobada en su totalidad por dos de los poderes máximos del estado colombiano: el poder judicial (Corte Constitucional) y el Congreso (poder legislativo), faltando únicamente la firma y la sanción presidencial (poder ejecutivo). Es bueno comentar que la Corte hizo un minucioso trabajo de análisis de la mencionada ley por más de un año, aprobándola y pasándola a su vez al senado, en donde su presidente, “la demoró” con intención maleva, con disculpas tendenciosas entre diciembre / 18 y enero / 19, convirtiéndose en “ave de mal agüero”.

No olvidemos que el controvertido y problemático fiscal general de la nación, ya reconocido exponente de sus odios contra el acuerdo de paz y por consiguiente “ave mayor de mal agüero”, no podía quedarse atrás con sus acechanzas en contra de la JEP y presentó cuatro argumentos en contra de ella, ya desvirtuados a tiempo por la presidenta de la JEP, Patricia Linares.

Dios ilumine al presidente Duque y le dé la sapiencia necesaria para salvar a la JEP y no la objete, a pesar de las “aves de mal agüero”.  

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