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Martes, 23 de abril de 2019. Última actualización: Hoy

La vida y la indiferencia

El viernes 18 enero, 2019 a las 12:06 pm

LA VIDA Y LA INDIFERENCIA

Sin duda alguna, de los derechos fundamentales consagrados en nuestra manoseada Constitución Política de Colombia versión 1991, el más incumplido y pisoteado a través de la historia por todos los “actores” como se les llama ahora en forma eufemística, o mejor dicho en español castizo y puro “victimarios” o simplemente asesinos (sin importar su condición social), es el derecho a la vida, según lo dictamina o estipula el artículo 11, que en forma literal afirma: “el derecho a la VIDA es inviolable. No habrá pena de muerte”. Al leerlo en forma pausada, de manera reflexiva, alguien sardónico o irónico diría por allí: “y es el que más se viola a cada instante, y la tal pena de muerte existe en forma indirecta” y a decir verdad, tiene toda la razón del mundo, como trágicamente lo estamos sufriendo todos los días en Colombia.

De la misma manera, el mencionado derecho a la vida está escrito en el artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada en el Palacio de Chaillot en París, el 10 de diciembre de 1948, según el siguiente inciso: “todo individuo tiene derecho a la VIDA, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Como nos damos cuenta, los dos documentos tienen bien claros y especificados el mencionado derecho, que se convierte así en un mandato expreso sin atenuantes de ninguna índole, debiendo cumplirse al pie de la letra, porque son inherentes a la misma condición humana. Y no olvidemos que también posee una connotación religiosa, enmarcada y contemplada en el llamado Decálogo o Mandamientos de la Ley de Dios, otorgado, según la Biblia, a Moisés, en el Monte Sinaí, según el cual en el quinto mandamiento ordena: “NO MATARÁS”, defendiendo siempre la vida por encima de cualquier consideración.

Siendo el derecho a la VIDA el primero de todos en mi concepto personal en todos los contextos, es sin embargo el que más se incumple, según lo muestran las frías estadísticas de estos días, como ya lo comenté al principio, las cuales odio personalmente, y lo que es peor aún, las excusas ofrecidas por los encargados de hacer cumplir las normas en defensa de la vida de los colombianos de bien. Así, por ejemplo, leer que 172 líderes fueron asesinados en el 2018, y que nuestro departamento del Cauca ocupa el deshonroso primer lugar con 35, son datos que crispan el alma humana y nos mueven a hacer algo ya, para detener esa barbarie sistemática (como al fin ya lo ha reconocido el propio Fiscal General de la Nación, muy cuestionado en estos días). Y peor aún, durante los primeros días de este mes de enero/19, ya van 7 líderes asesinados en el país.

Ante tal panorama triste y desolador, duele mucho la indiferencia de todo un país, quien ve morir sus compatriotas, como si nada, recordando así las palabras de Martin Luther King: “LO PREOCUPANTE NO ES LA PERVERSIDAD DE LOS MALVADOS, SINO LA INDIFERENCIA DE LOS BUENOS”.

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