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La vida empuja… ¡pero no siempre para donde queremos!

El miércoles 23 octubre, 2019 a las 1:14 pm
La vida empuja… ¡pero no siempre para donde queremos!

La vida empuja… ¡pero no siempre para donde queremos!

La vida empuja… ¡pero no siempre para donde queremos!

En América Latina acaban de ocurrir dos hechos de gran trascendencia. “Explotaron” en forma simultánea los dos modelos de mostrar por “derechas” y por “izquierdas”. El modelo neoliberal de Chile y el modelo “progresista-socialista” de Bolivia, mostraron enormes fisuras y falencias. Todo ello, al calor de una serie de protestas que ocurren en el mundo.

Inéditas y potentes movilizaciones populares han surgido y rugido en el último año. En general, responden a necesidades concretas y actúan por fuera de “lo controlado” (“no-partidista” y “no-institucional”). “Chalecos amarillos” en Francia, jóvenes de Hong Kong, movilizaciones globales contra el cambio climático, migraciones masivas en Centroamérica, protestas en Cataluña y Líbano, levantamiento indígena y popular en Ecuador y el estallido masivo en Chile, han sido los más visibles pero en múltiples países y regiones se han realizado cientos de actividades del mismo o similar tipo.

La expansión territorial de los “caracoles” zapatistas en México, la resistencia Mapuche en Chile, y las formas de supervivencia autónoma de los Kurdos de Rojava (Siria), son otros hechos de diferente naturaleza pero de importancia superlativa que también se deben destacar.

La movilización callejera y la presencia masiva de mujeres y jóvenes han sido lo más notable, entusiasmador y estimulante. El papel de las redes sociales para convocar y para neutralizar la desinformación de los poderes establecidos y dominantes, es otro aspecto a subrayar. Aparecen nuevos liderazgos que colocan en primer lugar las necesidades que motivan la acción de protesta y rechazan ideologismos que dividen y estorban. Se nota cierta espontaneidad; es lo más natural.

Es importante tener en cuenta que todas estas movilizaciones, alzamientos, levantamientos y protestas populares se desarrollan en el marco de una crisis global del capitalismo, que los grandes centros financieros y los gobiernos de todas las potencias quieren ocultar a sus pueblos, y por ello, la llaman “ralentización del clima de negocios”, “desaceleración económica global”, “tendencias recesivas predominantes” o “estancamiento relativo del crecimiento económico”. 

Lo importante es que la vida empuja y los hechos obligan a tomar partido, a pensar y evaluar. Y los actos se convierten en ejemplo. Los “poderosos” tienen miedo, miden sus pasos y acciones, saben que su situación es precaria y utilizan el miedo a la “violencia” y la “anarquía” para salir en “defensa de las instituciones”. La violencia masiva y persistente frente a los desmanes de las “fuerzas del orden”, es otra de las características de las movilizaciones populares del año 2019.

A continuación presento unas preguntas que son un aporte al debate que se está desarrollando en este instante al interior de los movimientos y organizaciones sociales y políticas, independiente de la actitud que hayan asumido sus dirigentes frente a algunas de esas protestas. Esa actitud puede haber sido la de participación y apoyo activo, la expectativa optimista y/o pesimista, la oposición y/o el menosprecio de la acción respectiva, o también, su valoración negativa.

Los interrogantes que por ahora concentran nuestra atención fueron motivados por un comunicado que lanzó una de tantas organizaciones socialistas de la región, entusiasmada por lo que ocurre en Chile y que en su parte final dice: “Llamamos a todas las organizaciones internacionales para hacer una lectura en común de este momento y para aunar las fuerzas revolucionarias para acabar con el capitalismo sanguinario que nos somete a la miseria y a la muerte[1].

Me pregunto: ¿Cuáles serán esas organizaciones internacionales? ¿Si existen? ¿Cuáles son esas fuerzas revolucionarias? ¿Existe siquiera un “mínimo borrador” de la lectura en común de los hechos? ¿El capitalismo sanguinario se puede acabar de un momento a otro por medio de una insurrección o un alzamiento popular? ¿Cuál es la mejor forma de apoyar estos estallidos de rabia y frustración de amplios sectores populares, mujeres, jóvenes, pueblos indígenas y trabajadores? 

Estoy seguro de que la mayoría de los pequeños grupos que se auto-califican “internacionales” y/o se creen “vanguardia” de las “fuerzas revolucionarias”, han sido tomadas por sorpresa por estos hechos. Por otro lado, gran parte de las “izquierdas” han estado detrás de los “gobiernos progresistas” y/o de las estrategias electorales, y así mismo, basan sus análisis en argumentos de tipo “geopolítico”, otorgándole el principal protagonismo a las potencias imperiales, sobredimensionando su papel manipulador e ilusionándose con fantasías de diverso tipo.

Hoy, muchos de estos análisis repiten lo que un pensador colombiano cuestionaba hace más de 40 años cuando decía: “Juzgamos nuestra causa y nuestros actos con base en nuestros propósitos y la de los adversarios por los resultados.[2]” O sea, cuando estamos de acuerdo con una protesta popular, decimos que esta es causada por las condiciones materiales; pero, cuando las protestas populares son contra los gobiernos o poderes con los que simpatizamos, ellas son fruto de la manipulación de nuestros enemigos. No tenemos el mismo rasero para analizar los hechos, y ello, nos impide interpretar la realidad y actuar en consecuencia con ella.

No obstante, la vida empuja y seguirá empujando. Y el ejemplo cunde y abre camino. Los pueblos marcan la pauta y nos obligan a rectificar. Y hay que hacerlo con urgencia.

E-mail: ferdorado@gmail.com / Blog: http://cort.as/-Swe1


[1] Chile – Octubre 2019. Tendencia Socialista Revolucionaria, organización hermana de la CSR en Chile. CSR-México: http://socialistarevolucionaria.org/chile-octubre-2019/

[2] Estanislao Zuleta (1980). Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos. Colcultura, Bogotá D. C.

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