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La traición de «Luna Iscariote»

El jueves 25 junio, 2020 a las 5:17 pm
La traición de "Luna Iscariote"

La ignorancia colectiva siempre ha sido la mejor aliada de la corrupción y la politiquería porque permite la elección ciega y el nombramiento de sujetos perfilados y adiestrados para ejecutarlas y mantenerlas.

Por eso es que algunos ganan elecciones y asumen el poder sobre sociedades enraizadas en regiones ricas en toda clase de recursos, pero que paradójicamente carecen de bienes, servicios y mecanismos productivos. En consecuencia, son comunidades que solo aspiran a ser beneficiarias de subsidios, ayudas, becas, piltrafas o limosnas. Las mantienen sometidas a tal oscuridad, que no saben que lo que les dan, o les niegan, son recursos de sus propios bolsillos de ciudadanos y entonces, los convencen de que es el resultado de la generosidad de quien se los debe administrar. En su humillante sumisión aceptan, estimulan, y hasta defienden a quienes les tiran de vez en cuando una ayudita, con la que creen que queda justificado, y silenciado, el saqueo de la parte más jugosa del patrimonio público. “Robó, pero algo hizo” es el cretino consuelo público.

Y esta es la razón por la cual es tan difícil, casi imposible, erradicar la corrupción y la politiquería en un medio como el colombiano, y con mayor razón en el Cauca histórico. Somos una sociedad desahuciada, condenada a convivir con el cáncer de la corrupción y la politiquería mientras se siga “educando” para la subordinación a supuestos jefes a cambio de un tamal, o de un puesto, o de un contrato.

Lo sostengo otra vez porque ayer, luego de que publiqué la primera parte de la Crisis en la salud del Cauca “se me vino el mundo encima” como si hubiera cometido un “pecado mortal”, siendo el primero en protestar el senador Temístocles Ortega.

No lo hizo para aclarar o corregir algo de lo tratado en el editorial, sino para echarle la culpa al vecindario, y tratando de convertirse en el “Uribe” regional, intentó regañarme por mi osadía:

Y a la mejor manera del expresidente-senador del CD, su imitador Ortega se apropia del Twitter también:

Por eso, uno como periodista independiente lo piensa dos veces cuando de destapar ollas podridas se trata. Cuando se publican las pruebas, quienes las certifican y las conocen, guardan disimulado silencio, y quienes están involucrados y los defensores de oficio de la corrupción saltan a las redes sociales insultando al periodista que se atreve. Lo caricaturizan sin piedad, lo humillan con memes y siguiendo el ejemplo, acusan a otros de las responsabilidades propias.

Con esta estrategia, la gente al final ni se pregunta: ¿Hola, de qué era que estábamos hablando?

Lo fundamental, el debate, quedó minimizado.

Por eso es que estos supuestos jefes son duchos en mamar gallo; además saben que la justicia tampoco opera y generalmente, cuando interviene, se enreda investigando a quien le indique precisamente el que debiera ser investigado.

También sé, por experiencia, que luego de estos pasajeros rifirrafes continúa la fiesta, se vuelve a lo mismo, y la gente se alista, otra vez, para recibir otro subsidio, un tamalito o un auxilio, y en unos meses, otro escándalo que tendrá el mismo trámite, para nada.

Está tan arraigada la cultura de la corrupción que cuando se denuncia, algunos periodistas que no pueden ver la luz ni la transparencia, opinan como piensan: que la investigación se hace porque al medio en el que trabaja no le dieron pauta publicitaria, o que se investiga por asuntos de dinero para conservar otra determinada financiación, y todavía quedan los despistados que dicen que Proclama del Cauca y Valle pertenece a no sé qué “barón electoral” del norte. Ni siquiera han tenido la curiosidad de averiguar quiénes han sido los exclusivos dueños de la red de medios por más de cuatro décadas (y no les voy a decir cómo averiguarlo para que sigan inmersos en su ignorancia). Otro, más imbécil, dijo que el trabajo respondía a una “traición” a uno de sus jefes, y trató de hacerme descender hasta el sucio tremedal de su lealtad con la corrupción, cuando me llamó “Luna Iscariote”. Parece que son periodistas que no leen porque en ninguna parte cuestionaron o defendieron el meollo del asunto: la gestión en la Secretaría de Salud del Cauca en estos primeros seis meses del 2020, en medio del Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica.

Próxima semana: Segunda ParteCrisis en la salud del Cauca.

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2 comentarios en "La traición de «Luna Iscariote»"

  1. Néstor Buitrago dice:

    Muy bien Alfonso, hay que informar y denunciar la asquerosa corrupción en este departamento.

  2. Victor Gómez M dice:

    Los responsables de la situación en el Cauca son los actuales parlamentarios y autoridades promocionadas por ellos con espíritu burocrático y de poder omnimodo para proteger terroristas y supuestos reinsertados que se dedican a narcotráfico , el secuestro y la extorsion , todo esto denominado ‘Cauca territorio de Paz»

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