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Martes, 20 de abril de 2021. Última actualización: Hoy

La traba colectiva que produce la corrupción

El domingo 10 mayo, 2020 a las 5:52 pm

La traba colectiva que produce la corrupción

Dicen los entendidos que la marihuana es un alucinógeno que produce efectos llamados “traba”, la cual consiste en imaginarse que están sucediendo cosas, buenas, bacanas, pero no reales, las cuales a la postre resultan perjudiciales, tanto para el que la está fumando, como para los que estén cerca del fumador.

Esa yerba llamada en Cuba siguaraya y en Colombia maracachafa, que “…sin permiso no se puede fumar, esa mata tiene poder”, como dice Benny Moore.

En Quibdó, Chocó, gran parte los ex empleados públicos que lograron «coronar» su empleo; llaman estos individuos “coronar”, un buen “billetico” que les queda después de su “función pública”, extractándose coimas, o “ají”, es decir, pagado a otros funcionarios igualmente corruptos de la Procuraduría, Fiscalía e incluso Judiciales y, desde luego, a una cadena de abogados perversos, desde Quibdó, Medellín y por ultimo Bogotá.

Pues bien, estos ex funcionarios “coronados”, tuvieron la genial idea de agruparse, seguramente alienados en esta “traba” colectiva de la corrupción que embelesa a toda Colombia, en un barrio exclusivo, donde el promedio del valor de las casas de tal urbanización es de $2.000’000.000 (dos mil millones de pesos). Desde luego, pertenecen al estrato seis, entre otras, el único barrio de ese nivel de comodidad que existe en Quibdó.

Quisieron camuflar sus torcidas aventuras burocráticas nominando el barrio como El Jardín, pero las gentes que no son bobas, lo rebautizaron sarcásticamente, como el barrio DEL PECULADO.

Quién lo creyera, pero el Chocó es todavía un departamento manejado por castas, no de blancos o mestizos como hace cincuenta años, sino por negros o afros.

En el Cauca, Cali y Buenaventura es peor, pues de allí parten muchas de las agrupaciones de los afros, que muy poco se preocupan por estas comunidades negras, siendo asociaciones cerradas, que hacen acuerdos clandestinos en nombre de dichas comunidades, estando prohibido hablar; como cuando recibieron un contrato con el DANE por 16.000 millones para que hicieran el censo de los afros en Colombia y resultamos más poquitos que hace 20 años. Claro que esto fue en connivencia con funcionarios corruptos del Dane y alguna de tales organizaciones de las comunidades negras, actuando como cómplices necesarios para consumar semejante concurso de delitos.

Ahora se ha denunciado este atraco, que puede consecuenciar por falta de información real, carencia de hospitales, recursos y, demás necesidades básicas insatisfechas, que tienen a granel las comunidades negras especialmente las del Chocó biogeográfico, por una sola razón: porque esas organizaciones, en retorcidas y aviesas conclusiones contractuales, repito, con su irresponsable actuación dijeron que los negros no habían crecido proporcionalmente, sino que se estaban involucionando.

Lo peor, según la denuncia, es que el tal Censo no se hizo realmente, sino que se proyectó desde Bogotá.

Y mientras tanto, los representantes que elegimos para que nos representen siguen de locha, haciendo “aventurillas” y “travesuras” políticas, uno, en el movimiento de Uribe, !cómo les parece! y, el otro, con la U, hablando pendejadas y cobrándole a mucha gente avales, fuese o perteneciese a cualquier partido u orientación política; pero de las necesidades de los afros pobres, no hacen, tampoco dicen, ni pio.

Esos si resultaron más “trabados”, en la fumarola colectiva de la corrupción que un verraco, pretendiendo ilusamente que con su abyecta y vendida postura, algún día, les faciliten ser miembros del Country Club de Bogotá.

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