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LA REALIDAD QUE NO SE PUEDE ESCONDER

El lunes 7 agosto, 2017 a las 8:58 am

El municipio de Cajibío, empieza aquí en las goteras de los últimos barrios de Popayán, con una extensión de 526 km2, 1.765 de altura, 33.733 habitantes, 125 veredas, siendo fundado en el año de 1.560, con suelos de altiplanicie y con indicadores de necesidades básicas insatisfechas superiores al 60 %, con afectación en los indicadores de Derechos Humanos y DHT, por el número de homicidios, acciones bélicas de los grupos armados ilegales, combates, víctimas de masacres, y otra larga cadena de afectaciones a la convivencia.

En la semana, el Ejército y la Policía, iniciaron acciones para arrasar los cultivos de coca; la comunidad protestó, lo que condujo a que se convocara a la firma de lo que se ha denominado como “Acuerdos de sustitución de cultivos de uso ilícito”.

Los acuerdos de funcionarios del gobierno con comunidades del Cauca, desde hace muchas décadas, no han sido más que maneras de salir del problema del momento, en la mayoría de los casos, “paños de agua tibia”, formas de mentir que casi nunca se cumplen, y en los cuales, aun quienes han convocado las manifestaciones o protestas, terminan prestándose para el engaño, por las pequeñas cosas con las cuales se halaga la satisfacción individual o la expectativa de mostrar algunas organizaciones.

En el caso del municipio de Cajibio, asediado por las violencias de todo tipo, adelantar similares acuerdos en la premura de salirle al paso a la protesta campesina, es una irresponsabilidad con unas comunidades sometidas a todos los riesgos de la pobreza y el marginamiento.

Cualquiera sea la presencia de cultivos de coca, e independiente del número de personas vinculadas directamente, la conformación de una solución seria y objetiva, debe incluir toda la población, todo el territorio, por cuanto las condiciones que dieron origen a estos cultivos cobijan a todos; las condiciones son particulares para cada región y su trato no puede ser el modelito en cuatro hojitas de papel que se replica, porque las circunstancias de los municipios del Cauca no son iguales.

Para el caso de Cajibio, los cultivadores de café, para tomar los de mayores posibilidades, la poca extensión de sus parcelas no les permite una rentabilidad para ganar un salario mínimo por familia, el problema del minifundio aquí es asfixiante.

Los paneleros, en su eterno circulo de mucho sacrificio, sin precios ciertos de mercado, sometidos a sobrevivir en la incertidumbre. Es tan crítica la situación, que es la única zona del mundo en donde se invaden parcelas de siete hectáreas, en una lucha entre los que tienen poquito y los que no tienen ni eso.

Los productores de leche resisten porque el trabajo de toda la familia y la renta de sus pequeñas parcelas los aportan para poder esconder los verdaderos costos de producción y así poder participar del mercado, en un ejercicio de sobrevivencia.

Referirse a los cultivos de plátano, yuca, hortalizas, frutas y otros alimentos de la región, es repetir la historia, es el sostenimiento de un modelo de producción campesina que afecta toda posibilidad de crecimiento económico y de desarrollo social, no solo para Cajibio, sino para el Cauca en general.

Los acuerdos de sustitución de cultivos, tal como se pretenden hacer, no son más que un engaño, el compromiso de acabar los cultivos de coca, se sabe, no se puede por estos improvisados acuerdos porque hay unas realidades sociales, una población que hace años sobrevive de estos recursos, y no se puede olvidar inclusive la economía de Popayán, hace tiempo depende de estos dineros; como será que ya hasta los más recatados incluyen el tema como parte del dialogo social.

Si la Gobernación del Cauca, las administraciones y los concejos municipales no asumen con seriedad y responsabilidad estas situaciones, si se toma la posición facilista de dejar para después, o mirar para el otro lado, la situación de Cajibio y los demás municipios, incluido Popayán, será insoportable, de hecho los últimos actos de violencia en muchos sitios lo demuestra, así juguemos a los escondidos. Oportuna la propuesta del columnista  Miguel Cerón, tener una Institucionalidad focalizada en el tema.

Para las FARC-EP, de igual forma, acompaña un compromiso, más cuando sus organizaciones políticas afines asumen estos escenarios como sus espacios para el proselitismo, lo normal, pero deben asumir sus responsabilidades, pueden ser los peores afectados.

Este asunto no puede ser improvisado, de su realización dependerá no solo la convivencia en la vida del Cauca, sino también una alternativa al atraso del sector agropecuario, motor de los demás campos económicos.

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