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LA PROTESTA DE LOS AFROS

El lunes 16 mayo, 2016 a las 6:56 pm
Nelson Paz - Néstor R. Charrupi

Nelson Paz Anaya / Néstor Raúl Charrupí

De William Mina Aragón, docente de la Universidad del Cauca, en su libro “La imaginación creadora afrodiaspórica”, es la frase: “En el horizonte presente se ve configurar un movimiento social de Comunidad Afro, símbolo de redención, libertad y autonomía”.

La protesta de las comunidades afros o negras del norte del Cauca, se debe mirar, en un contexto objetivo que vaya más allá de las informaciones ligeras y en ocasiones tendenciosas pronunciadas con respecto de estas expresiones sociales.

Estas exteriorizaciones colectivas son fundamentales para el desarrollo del departamento, por la disponibilidad social que acumulan para el cambio, son redes, son comportamientos, capacitan sobre el conocimiento de los derechos y de las potencialidades, creando competencias para el desarrollo.

Se cuestiona la diferencia a partir de la cual se ha montado la desigualdad no solo étnica sino también regional, para soportar una clase autodenominada dirigente, que se ha apropiado del poder público, para mantener dominio sobre los recursos del Estado y así conservar las canonjías personales.

La pobreza de las comunidades es la estrategia para conservar la clientela electoral con la cual se reproduce la manipulación del Cauca, por esta razón, superado el conflicto armado proliferará la movilidad social, porque no podrá ser calificada de subversiva y solo representará la fuerza de una nueva democracia.

Una concepción seria del desarrollo debe partir del reconocimiento de los derechos ciudadanos, con igualdad de oportunidades, con una institucionalidad soportada en la soberanía de los pueblos, no en las triquiñuelas en que están los llamados dirigentes políticos de los partidos tradicionales.

Las etnias asentadas en regiones como sucede con las comunidades afro en el norte del Cauca y en la costa del Pacífico, con presencia en el resto del territorio, como sucede con el sur, el oriente y la ciudad capital, solo su atención en planos de igualdad permitirá el desarrollo integral del Cauca, y posibilidades de convivencia porque solo la igualdad de oportunidades puede garantizar procesos de paz.

La vía Panamericana, como lo han hecho todos los movimientos sociales, se convierte en el único escenario efectivo de protesta, porque no se dan las soluciones y porque las respuesta del centralismo aceptado por los parlamentarios para manipular las administraciones regionales y locales no da cumplimiento a la Constitución, a la Ley y menos a los acuerdos que como manto de engaño se firman a sabiendas de que no se van a cumplir; bastará una pregunta en las mesas de revisión para desnudar la mentira: ¿Qué se ha hecho sobre los acuerdos anteriores, qué ha sucedido con los compromisos por los servicios públicos del movimiento de los años ochenta y qué de los de la Salvajina, para citar solo dos, pero que son una constelación de promesas.

El movimiento afro nortecaucano, si sus impulsores no terminan cooptados como clientela por los partidos tradicionales o vinculados a presuntas tareas remuneradas con las que el gobierno y algunos sectores privados siempre han pretendido acabar con los movimientos sociales afrodescendientes, ahora que las comunidades negras en la acción, fortalecen la conciencia de sus derechos, su ejercicio considerado en todas las instancias como justo y oportuno, puede convertirse en pilar fundamental para construir la visión de un modelo distinto de ejercicio de la democracia.

Las comunidades negras del Cauca no encontrarán el camino hacia su desarrollo autónomo y dignificante mientras no sustenten su trabajo político a partir del fortalecimiento social y cultural, si no toman el agregado de su contribución a la historia, de hacer tasar el aporte a la economía del PIB del Departamento y de la Nación, el impacto de su trabajo vinculado a la ampliación de la frontera agrícola, cuantificar cuál es su capacidad laboral vinculada a los procesos industriales, agrícolas, agroindustriales, comerciales y de servicios.

Exigir el reconocimiento de las competencias intelectuales, artísticas, deportivas, la imaginación creadora, que enriquece la cultura y la producción afro, pero que se ignora cuándo corresponde darle el sitio merecido en el lugar de las decisión y en la participación del poder político, en el entendido de que no se está pidiendo una dadiva como a algunos sectores interesa, sino como el posicionamiento ciudadano.

La institución de los consejos comunitarios en una gran asociación es un paso indispensable para caminar hacia la consolidación de las comunidades negras o afrodescendientes del Cauca, fortalecida esta organización como el CRIC de las comunidades indígenas o como las juntas comunales del mestizaje campesino, el movimiento afro del Cauca está llamado a ser el reivindicador de las comunidades negras en Colombia y en América.

Avanzar requiere determinar condiciones mínimas; no se ha definido por parte del sistema educativo una seria recuperación cultural a partir de cátedras de historia de los afros como si se hace en las comunidades indias, una atención de salud que corresponda a las consideraciones de la organización de consejos de la comunidades negras, para mejor su atención y su autonomía, y en la tradición de lo ecológico en la dimensión del hombre con la naturaleza y la sociedad, como corresponde a esta cultura.

La circunstancia actual de encontrarse el Estado a punto de firmar un acuerdo de paz con uno de los grupos subversivos para tratar de poner fin a una confrontación de más de cincuenta años, crea las condiciones para que las comunidades marginadas puedan solicitar al gobierno enraizar niveles de armonía y convivencia, y se den también los procedimientos para superar las desigualdades que violentan el ejercicio de la libertad y la democracia para los sectores vulnerables, por casi quinientos años.

Los indígenas del Cauca también eran electores de los partidos tradicionales como aun hoy los son las comunidades de los consejos comunitarios, sin embargo los Nasa, los Misak, los Yanacona y las demás organizaciones representadas en sus cabildos, en su lucha por sus reconocimientos, superaron la actividad clientelista, la dádiva chiquita, para hacer su propia estrategia de posicionamiento económico, político y social, es lo étnico apalancando el desarrollo.

La marginalidad a que se someten las comunidades negras de Colombia es la única explicación para que asuntos tan fundamentales como los culturales y los de tierras colectivas, fuera anexado a la Constitución como un artículo transitorio; estos temas debieron ser parte del cuerpo total y permanente de la norma fundamental, pero no, los asuntos de los afros quedaron allá al final, como adenda, para ser tratado en una Ley.

A la normatividad de la Ley 70 se adicionó la estructura del Ministerio de Gobierno con la dirección de asuntos para las comunidades negras, la comisión para formular el Plan de desarrollo de las comunidades negras, el procedimiento para el reconocimiento de las propiedades colectivas, el registro para organizaciones de base, la comisión pedagógica, se reforma la secretaría técnica de las comisiones consultivas regionales, departamentales y la distrital de Santa Fe de Bogotá, se expidieron normas para el desarrollo de la cátedra de estudios afrocolombianos en todos los establecimientos de educación formal en el país, se reglamenta la consulta previa para comunidades negras e indígenas para la explotación de recursos naturales en sus territorios, pero su impacto ha sido mínimo.

El tema afro se adiciona tangencialmente en los planes de desarrollo, se han decretado varios CONPES, la Asamblea del Cauca, aprobó la Ordenanza No 078 de 2010, mucho texto lleno de buenas intenciones y de mucho estilo, pero es el momento de evaluar la realidad de las comunidades negras del Cauca.

Desde luego, todo corresponde a diversas luchas dadas por las organizaciones, sin embargo, en las mesas de diálogo establecidas como respuesta a la reciente protesta sería oportuno hacer evaluación de los avances y atrasos de lo establecido en la Ley 70 de 1993, más ahora cuando es posible una Ley en trámite recortará las posibilidades de la Ley anterior.

Hay que calcular cuáles han sido cualitativamente y cuantitativamente los logros alcanzados en desarrollo de la Constitución de 1991, hacer análisis comparativos de los parámetros que señalan la satisfacción de las necesidades básicas insatisfechas, cuál la participación de las comunidades afros en la producción del PIB del Cauca frente a la inversión en sus necesidades, aspecto que concierne a la estabilidad industrial de la región por lo de las ventajas comparativas y competitivas.

Qué hay de toda la parafernalia derivada de la intención de un presunto reconocimiento, la Sentencia T-422/96, según su texto, “la diferenciación positiva correspondería al reconocimiento de la situación de marginalidad social de la que ha sido víctima la población negra y que ha repercutido negativamente en el acceso a las oportunidades de desarrollo económico, social y cultural”. Dónde están las políticas públicas concretas para cumplir estos desarrollos jurisdiccionales. Dónde están los resultados de la cátedra de estudios afrocolombianos, dónde los efectos de tantas promesas.

Si se hace un seguimiento riguroso para ubicar las inversiones presupuestales a nivel nacional y departamental, se descubre lo inequitativo del direccionamiento del Sistema General de Participaciones y los proyectos escogidos con las Regalías, así como los recursos propios del orden departamental. Al hacer un comparativo se deducirá la injusticia en la inversión, así se entenderá la violencia y miseria que padecen miles de inmigrantes amontonados en Puerto Tejada y en Agua Blanca y en todos los municipios nortecaucanos, atraídos por las expectativas del desarrollo industrial y por el desplazamiento de la Costa del Pacifico, sin porvenir alguno.

El escritor Valencia Calle, en despliegue de toda su ironía, para bajo el titular “Cauca: que será lo que quiere el negro” dice con algunas frases hirientes respecto de esta manifestaciones “de verdad, tan raro, tan inédito… pero – termina con la afirmación- en serio , entre burlas y sarcasmos, “este tipo de protestas hay que tomarlas en serio”, a lo así escrito oportuno agregar – ojalá no aparezcan afros esquiroles, vendidos o renegados diciendo que no son legítimas las reclamaciones presentadas. La referencia confirma cómo la acción participativa debe ser permanente.

El crecimiento empresarial y el bienestar del Cauca necesita para su desarrollo integral incluir todos los sectores de su población, por lo tanto debe superar su concepción tradicionalista según la cual algunos núcleos poblacionales son simples clientelas electorales y dar paso a un proyecto de región justo y equilibrado en donde no imperen las manipulaciones sino la prosperidad basada en los principios democráticos que permiten la construcción de una sociedad reconocida, en paz y armonía.

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