LA POLÍTICA COMO FARSA Y CONVENIENCIA – Proclama del Cauca
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Viernes, 17 de agosto de 2018. Última actualización: Hoy

LA POLÍTICA COMO FARSA Y CONVENIENCIA

El jueves 10 mayo, 2018 a las 8:35 pm

LA POLÍTICA COMO FARSA Y CONVENIENCIA

LA POLÍTICA COMO FARSA Y CONVENIENCIA

 

Como simple observador político, o como diría alguien: “mirando los toros desde la barrera” y en la presente ocasión, a los cinco candidatos a la presidencia y en general a los políticos colombianos quienes durante estos días están efervescentes, plenos de una vitalidad increíble, haciendo un espectáculo para alquilar balcones, para estar muy cerca de ellos, adoptando posiciones circenses, olvidándose de sí mismos y llegando hasta el ridículo, para congraciarse con cualquiera de ellos, he llegado a una conclusión: la política es una farsa del tamaño del sol y a una definición personal: la política es el arte de la conveniencia y añadiría, del descaro.

En cuanto a la conclusión sobre la farsa, no entiendo y creo que ustedes, amables lectores, también, la posición asumida por cinco de los seis candidatos (en esos días), Fajardo, Duque, De la Calle, Vargas Lleras y Viviane, el pasado lunes 23 de abril del presente año, cuando ninguno de ellos asistió a un debate preparado y organizado por la fundación “Promotores Niñez Ya” en asocio con 100 principales organizaciones de infancia, apoyadas por la Universidad de los Andes, siendo un debate muy esperado, porque, en primer lugar ERAN LOS NIÑOS COLOMBIANOS, quienes estaban invitados en primera fila para ser los protagonistas con sus sabios interrogantes y además, los niños escogidos, de varias partes del país, ya estaban listos para preguntar a los cinco y nos imaginamos cuál sería su expectativa y emoción natural.

Los candidatos se excusaron de mil maneras, como si el debate les causara temor (en mi tierra dicen: “les dio culillo”), y quedaron muy mal, ante los niños, ante Colombia y ante el mundo. Es decir, perdieron el año y fue una afrenta contra los niños colombianos y contra el país. Con razón, la columnista Gloria Arias Nieto, en su columna de El Espectador (mayo 1/18), preguntaba: “¿Cuándo aprenderemos de los niños? El único candidato que ganó el año en ese debate, al asistir y contestar las preguntas infantiles, fue Gustavo Petro, quien de ese modo ganó muchos puntos en su favoritismo y lo aprovechó muy bien para explicar sus propuestas de “Colombia Humana”, afirmando al final del mismo y con mucha razón: “Si un niño tiene nutrición, educación y amor, jamás será criminal”.

En cuanto a mi definición personal sobre la política como arte de la conveniencia y el descaro, hay demasiados ejemplos que la sustentan y hasta me atrevería a afirmar, con perdón de ustedes, que en nuestro medio, la política es sinónimo de ellas, con contadas excepciones, muy contaditas. Para muestra, varios botones. Ejemplos: Fabio Valencia Cossio y Uribe se odiaban en el 93 y después, en el 2018 apoyan a Duque; Armando Benedetti, hablaba mal de Vargas Lleras en el 2015 y en el 2018, lo idolatra; antes, Andrés Pastrana, criticaba severamente a Uribe y un día cualquiera se “voltió” como dicen en mi tierra y hoy en día son como hermanos; y qué tal la de Viviane Morales, quien criticaba a Uribe y hoy en día, es “su hermanita” fiel y le sonríe de forma socarrona. Y así por el estilo, siguen los casos de conveniencia y de vergüenza nacional.

A los políticos colombianos les falta más seriedad y más hombría para desempeñar su rol como tales, más fundonor y menos descaro ante el pueblo colombiano: ¿en qué país vivimos?