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Domingo, 24 de marzo de 2019. Última actualización: Hoy

La poesía

El martes 13 noviembre, 2018 a las 8:24 am
Bondad

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy 

La poesía

Entrada al Cemitério dos Prazeres en Lisboa

Entrada al Cemitério dos Prazeres en Lisboa

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?

 Los suspiros se escapan de su boca de fresa,

que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

La princesa está pálida en su silla de oro,

está mudo el teclado de su clave sonoro,

y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

Fragm. Sonatina. Rubén Darío 

A Yazmín Alcira Muñoz Cárdenas

 

Escribo de todo y de mí. De las cosas, de la vida, de la muerte, del acaso y hasta del qué dirán… ¿Por qué hablamos tan poco de la Poesía? ¿Por miedo a desilusionar, por cobardía, por incompetencia? Hablar de la Poesía es meterse en camisa de once varas, porque es un asunto muy serio. Pero, me arriesgo.

La Poesía se le apareció un día a Adán. Cuando Eva le ofreció la manzana. La tomó del árbol de la ciencia, en donde cabe el bien y el mal. Ellos vivían en un Paraíso muy cerca de Caño Cristales, Colombia. O en cualquier punto de la selva amazónica antes de que llegaran los aserríos y los vándalos vendepatria. Cantaban toda la clase de aves en el día y se oía apenas la guacharaca en las noches con su misteriosa melodía.

Adán y Eva debían ser poetas. Con todos los sonidos de la Naturaleza a su disposición. El día sin máquinas, ni motores ni carros, ni locomotoras ni aviones. Todo era silencio. Los leones se podían despertar en la noche oyendo las palpitaciones de sus corazones. Salían desde la cueva donde residían. En las mañanas los despertaba el murmullo del brazo de riachuelo que corría junto a su refugio. El único sonido discordante fue el de la voz de Dios cuando los echó iracundo del lugar que les había alquilado.

Después de ellos cuántos hombres y mujeres pasaron frente a pirámides, desiertos, ríos, mares, continentes y guerras. Se hallaron cuando sonaron las cornetas y los sables de la soldadesca de los reyes, se quedaron mudos cuando oyeron a multitudes hablar en lenguas desconocidas y cánticos guerreros. Se aterrorizaron con el sonido de la erupción del volcán y se embelesaron oyendo el canto de tanto pajarillo.

Adán y Eva no alcanzaron  a leer a Ovidio en el Arte de amar, ni al Dante ni las exquisiteces de Teresa de Ávila ni oyeron los conciertos del canto gregoriano en una escondida abadía. Todo era poesía. Se perdieron de conocer a los Beatles cantando Hey, Jude o El Himno de la Alegría de Beethoven ni alcanzaron a oír los lamentos de Darío por la tristeza de la princesa.

¿Qué pasará con la poesía que solo consuela al poeta y el mundo la ignora? Es canto mudo, es lágrima viuda, es violín sin cuerdas sobre un diván de plumas. Quien anda del brazo de la poesía no podrá vivir con rictus en sus labios y odio en su cara. La Poesía es medicina y Cemitério dos prazeres en vida, dijo Pessoa.

10-11-18                                         12:36 p.m.

Hey, Jude, The Beatles

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