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Viernes, 18 de septiembre de 2020. Última actualización: Hoy

La persecución a Gustavo Petro

El martes 4 agosto, 2020 a las 10:33 am

La persecución a Gustavo Petro

La persecución a Gustavo Petro

Es cierto que a los funcionarios públicos les está prohibido aportar recursos económicos a las campañas políticas según la ley 734 de 2002, lo que no tengo claro es cuantos de los 1’173.000 que existen en nuestro país lo saben.

Es por ello que llama la atención la inexistencia de “proporcionalidad” con la que actuó el magistrado Renato Contreras, del Consejo Nacional Electoral; iniciar proceso, enviar copias a la sala de instrucción de la Corte Suprema de Justicia y a la Fiscalía General de la Nación, porque en su revisión a las cuentas de la gesta presidencial del 2018, presentadas por la campaña de Gustavo Petro, identificó la donación de 360.000 pesos, efectuada por unos profesores en el Caribe colombiano.

La campaña no actuó de mala fe, pudo no haberlo reportado (práctica perversa y dañina para la democracia) sin embargo lo hizo, y las tres personas que hicieron su donación, nunca creyeron estar haciendo algo ilegal, ni afectaron el patrimonio de lo público.

Llama la atención la “celeridad” con la que después de investigar a partir de una denuncia “anónima”, de un supuesto apoyo de la empresa colombo venezolana Monómeros S. A. a la campaña de Petro y no encontrar nada (pero hacer el daño, recordemos: “calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda”), aparece el caso del aporte por funcionarios públicos.

Si estuviésemos en un Estado Social de Derecho y no entrando al Estado de Opinión del uribismo, este hallazgo sería interesante elemento para realizar una campaña nacional pedagógica sobre limitaciones de la participación de funcionarios públicos en empresas electorales.

Claro, como tenemos derechos y deberes, se actuaría como una justicia restaurativa y no vengativa, una sanción de unos días no remunerados, una tarea de socializar en el gremio con los estudiantes los alcances de la ley, sin el escarnio público ni la ridícula  amenaza del castigo penal.

Como cuando Marulanda le recibió el reloj a Pastrana y se convirtió en uno de sus más significativos electores, sigan persiguiendo a Petro y verán que el efecto será el mismo.

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