Viernes, 22 de octubre de 2021. Última actualización: Hoy

La pedagogía de Popayán en su visión de desarrollo

El martes 21 septiembre, 2021 a las 9:56 am
Imagen cortesía de: www.mediamaratondelcauca.com

La pedagogía de Popayán en su visión de desarrollo

Nelson E Paz A

Con certeza se puede afirmar que la tarea urgente de adelantar está en educar para la ciudad, para el respeto, no como un elemento inocuo, sino como la manera de usar el eficaz instrumento en defensa de los propios intereses y de los colectivos.

Con las mejores intenciones se ha infundido la teoría de que la educación debe tener como objetivo el otro, eso es así, pero la materialización de las posturas racionales de comportamiento, deben tener como soporte la protección del interés propio, para que sea real y para que no se diluya en posturas falsas y engañosas.

Cada día es más visible la realidad de que muchos problemas no se solucionan con recursos presupuestales, como explicar que la pavimentación de las vías urbanas de Popayán y de manera específica del sector histórico, las calles quedan hermosas, pero no hay una sola cuadra que este prestando servicio en los dos carriles, y en otras ni siquiera en un solo carril.

El Concejo de la ciudad en donde participan profesionales con alto conocimiento de modelos de desarrollo urbano, deben actuar tras estos propósitos, superando los obstáculos de algunos intereses particulares, que no solo afectan como se suele pensar lo público o lo social; no lo que afectan son los intereses privados, porque desvalorizan los bienes e impiden la explotación de espacios apropiados.

Una inspección del Concejo en pleno por la ciudad, de pronto con el acompañamiento de docentes universitarios, a no dudarlo, produciría resultados de interés, no puede la Administración del municipio seguir tolerando lotes de engorde como los esquineros del Parque Mosquera que atajan el desarrollo urbanístico de un sito emblemático como ese lugar.

Desde antes del terremoto hay lotes que continúan engordando como si fueran vacas de la colonia, afectando a propietarios de locales y negocios que tienen que soportan el afeamiento de estos sitios, e igual en el hermoso parque del Quijote, la disputa entre dos respetados y reconocidos profesionales, uno de ellos importante urbanizador, el otro litigante, su disputa jurídica afea de manera grave la ciudad “a la vista de la absorta muchedumbre”.

Después del “centro de convenciones” en la esquina de la avenida al Cadillal, hay una esquina que se le quedo a Dante, por fuera de La Divina Comedia, que horror, la administración debe mandar a derruirla, da más riesgo que el destartalado Centro Comercial Anarcos.

De otro lado, no se puede dejar de lado la herencia genética de estacionar en donde se quiera, peor si el director de tránsito por no ser de aquí, no conoce la circulación de Popayán, dicen en el Parque Caldas, vendrá el señor Roy Barrearas a mostrarle las calles y carreras.

La cultura, será que así, ¿se puede llamar? Tal vez no, más adecuado decir el capricho de no exteriorizar el afecto por la ciudad, la cómoda o cobarde posición de mirar para el otro lado para evitar el tener que decir cosas que de pronto molestan a fulanito, como falta criterio, los abuelos decían valor civil, por ello después vienen las quejas y los lamentos, como paso con el Anarcos.

Sí, se han dado fallas protuberantes en las administraciones del municipio, pero más afectación tiene el civismo que se fue por los sumideros de la decidía, el miedo, el qué dirán, el terror a molestar al compadre, al hijo del vecino o el pariente, del pariente del cuñado, no lo dudemos, si no se reacciona fuerte ante esta corriente de buscar la comodidad jugando a hacernos los pendejos, aquí será muy poco lo de hacer.

Feo escribir sobre estos desagradables asuntos, pero allí están a la vista, aquí con el cuento de que se genera trabajo, se está acabando con la verdadera fuente de trabajo para varios emprendimientos, el sector histórico. Si bien es cierto se dan fallas políticas y administrativas, la mayor afectación está en la pérdida del sentimiento de afecto por el lugar, el orgullo de otras épocas se envolato en la cosa pequeña del compadrazgo, en el yo me callo y tú te callas, y lo peor en el falso miedo a unos espantos, que se hicieron como espantapájaros y que se asustan de ellos mismos.

*********************************************************

lee mas artículos del autor aquí

Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?