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Lunes, 11 de noviembre de 2019. Última actualización: Hoy

La patria

El viernes 30 agosto, 2019 a las 11:22 am
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2NH35pl
La patria

La patria

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

La palabra patria la escuché por primera vez de mi padre, maestro de escuela de Villagómez, Pacho. No sabía su significado y no la conozco aún en su verdadera realidad. Es la tierra que pisamos con todos sus frutos y sus habitantes, recuerdo que decían mis primeros profesores.

El concepto de patria pertenece al lenguaje de las ciencias sociales y define el territorio con los límites que la separan del mar Pacífico y Atlántico y de países vecinos como Ecuador, Venezuela, Perú y Panamá. Allí están contenidos los frutos propios de la tierra y el país, como la yuca, maíz, arracacha, cubios, hibias, papa y los árboles frutales como naranjales, duraznos, piñales, chirimoyos o anones, cachipayes, platanales…

La patria con la lengua que nos legó Cristóbal Colón y las innumerables que se hablan en nuestros departamentos alejados y en las selvas del Darién y debajo de los Llanos Orientales. Eso lo sabemos hoy -porque solo se hablaba de la lengua castellana-. Hoy todavía no reconocemos la riqueza idiomática que hablan los pueblos hundidos en la selva amazónica y que lindan con Ecuador. Nuestros profesores nunca nos lo enseñaron ni se nombran en los libros de historia en que aprendimos de dónde venimos y quiénes nos antecedieron y quiénes más habitaban nuestro suelo.   

Moriremos y nos iremos sin conocer del todo la verdadera historia de esta patria inmensa y diversa. Viaja uno en bus y oye el lenguaje de colombianos nacidos en la frontera sur y no los entiende porque jamás en los libros de historia supimos que había resguardos y tribus con otras lenguas netamente colombianas. Hay aún un racismo que nos separa de hermanos de otras culturas muy diferentes a la del interior.

La patria es la gente, sus hablas, el suelo, los ríos, el paisaje, los mares, las selvas amazónicas y limítrofes con Panamá, Perú y Ecuador. Ríos como el Atrato, el gran Orinoco, el Vaupés, que se ven desde el avión, extensos y largos como el Magdalena o el Baudó.

La patria son los suelos, los climas, las hablas, los paisajes, los lagos como el Sochagota o el de Tominé y las lagunas como la Cocha, Guatavita, Fúquene, los atuendos y adornos de mujeres y hombres como las alpargatas y la ruana o el pañolón o el sombrero de jipa.

Moriremos y habremos comido patria, habremos oído el idioma, habremos escuchado y bailado sus músicas cultas y de provincia como la cumbia, el pasillo tradicional, la guabina con Garzón y Collazos, el joropo con el zapateo que nos recuerda a Ariel Rey.

Sí, la patria no es solo el pedazo de tierra sobre la que vivimos y el cielo que nos cobija. Es su música que nos alegra, su lengua que nos permite comunicarnos y decir te amo, su comida, sus dulces como el arequipe o manjar blanco, el bocadillo veleño o el arroz con leche, la natilla casera o la colombina de tienda.

29-08-19 8:58 a.m.

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