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LA OPORTUNIDAD

El lunes 4 febrero, 2019 a las 2:50 pm
LA OPORTUNIDAD
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

LA OPORTUNIDAD

Oportuno, es una palabra grata para expresar que lo que ocurre en el momento que se habla, o se presenta de improviso, sin esperarlo: es lo que uno estaba necesitando con urgencia. «Cae como anillo al dedo», dice alguien.

Muchas veces la oportunidad se nos ha hecho presente. Que el sueldo lo pagaran antes del puente, que el regalo de cumpleaños fuera el que esperábamos, que el cobrador de la cuenta no llegara porque no teníamos con qué pagarla. O que el vestido que vimos no lo hubiera comprado alguien que ya tenía la plata…

Hay ventas de oportunidad, como carros usados que se ven como nuevos, como juguetes para un regalo o muebles bien tenidos o casas recién pintadas. Oportunidades como estas se dan todos los días. El caso es que cada oportunidad le calce a quien la necesita y se le presente a su hora.

Aprovechar las oportunidades, como las rebajonas en los supermercados, los viernes negros, o las liquidaciones de saldos en muchas tiendas y almacenes, es bueno cuando uno tiene plata algo de sobra. Y no aprovecharlas al momento puede ser después motivo de lamentaciones.

La oportunidad consiste en eso. Hay que tener los ojos abiertos y las narices alerta. No se dan rebajas todos los días. Si uno está con platica de sobra habrá que ahorrarla o darle buen uso cuando hay gangas y descuentos reales. También los dueños de las grandes cadenas huelen cuándo es hora de aprovechar que la gente acaba de recibir la prima o el sueldo.

No solo en los negocios de cadena o en las tiendas de abarrotes se dan las oportunidades. Se dan en Universidades, en negocios de finca raíz, en fábricas de zapatos o en las simples deudas que uno tiene y le hacen una rebaja si paga cuando le hacen «el viaje» a cobrar. Hay, también, segundazos que valen la pena. Como en la compra de carros usados o casas cuyos dueños murieron o que tienen otra casa y no quieren arrendarla. La edad hace que las propiedades no sean vistas como rentables y vale más disfrutarlas en viajes y comodidades.

Las oportunidades son calvas y habrá que agarrarlas a tiempo, dice un dicho popular muy antiguo. En la vida diaria, cuando hay calamidades sociales o familiares, la necesidad también se pone calva, al menos por detrás. Si se agarra, tomando la delantera, sin dejarla que dé la espalda, será posible aprovechar la oportunidad.

Ah, las oportunidades. Son pequeñas fortunas que están embozadas por casualidades o por dificultades. Bastará despojarlas de su embozo y quedará la oportunidad al descubierto. ¿Quién le pondrá la trampa al gato? ¿Quién de una situación desesperada sacará la ventaja encubierta? Ante los ojos de todos, la oportunidad podrá ser invisible o simplemente no existirá. Alguien tendrá que desembozarla y mirarla a la cara de frente.

La oportunidad – casi siempre – exige sagacidad para encontrar el momento en que ella muestra la cara.

03-02-19                                                 5:10 p.m.

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