Sábado, 15 de mayo de 2021. Última actualización: Hoy

La opinión de los medios de comunicación… Y los silencios de los servidores públicos.

El viernes 27 septiembre, 2013 a las 4:47 pm
Nelson Paz

Nelson Eduardo Paz Anaya

El accionar de los medios de comunicación en la conformación de la comunidad, nacionalidad, y el Estado, en todas las épocas ha sido determinante por la representación que asumen de la razón colectiva; de allí su reconocimiento como poder dentro de los pesos y contrapesos necesarios, para intentar el equilibrio de los actores que intervienen en el pacto, consenso o contrato social, como expresión de control y de civilización en las democracias modernas.

Correspondería preguntar, ¿en nuestra ciudad, los medios de comunicación han alcanzado la contundencia, para ejercer con buen éxito la responsabilidad encomendada? o la costumbre política terminó implantando la cultura de aceptar que el tiempo y el silencio hacen la complicidad de cuanta acción irresponsable, ejecutada contra los mayores intereses de la sociedad, se confunda y se olvide con el paso de los días.

Aceptado por el Derecho Constitucional y por la más expresiva jurisprudencia sobre los Derechos Humanos, a nivel nacional e internacional, se da prioridad en el cumplimiento de los fines del Estado, al derecho a la vida, en conexidad con el de la salud, por corresponder a las principales preocupaciones sociales, convirtiéndose en tema obligado de los medios de comunicación, por su relación directa con la Justicia Social.

No parece ser así en el departamento del Cauca; la Asamblea Departamental, en ejercicio de su función de control político, encontró serias inconsistencias entre los informes del director anterior del Hospital San José y el señor director actual, en relación con el riesgo de ser intervenido por la Superintendencia Nacional de Salud y por la Dirección de Apoyo fiscal del Ministerio de Hacienda, por el no cumplimiento de los convenios de mejoramiento.

De la situación están debidamente enterados el señor gobernador del Departamento, el señor alcalde de la ciudad, los señores representantes al Congreso, la Asamblea departamental del Cauca, el Concejo municipal de Popayán, las contralorías nacional, departamental, municipal, el Ministerio Publico (Procuraduría y Personería), desde luego, las secretarias de Salud departamental y municipal, además, la junta administradora del hospital, con profesionales destacados  en sus diferentes especialidades, dirigida por la primera autoridad local.

Todos los medios de comunicación de la ciudad hicieron eco de las preocupaciones del director del Hospital; se expresó la inquietud por esta situación que afecta la población de todo el departamento por su carácter cabeza de la red pública, sin embargo, a nadie inquieta el pésimo servicio prestado, el cierre de unidades por falta de equipos y de mantenimiento, el sufrimiento de los pacientes en camillas improvisadas en los corredores de las salas de urgencias, todo en un círculo de abandono y dolor.

Mientras en el Hospital todo se agrava, aquí no pasa nada, eludir las responsabilidades es también un ejercicio de las dignidades públicas; no se ordenan medidas para evitar que el principal centro de atención en salud termine como otras entidades oficiales en el Cauca. Otras eran las épocas en las cuales frente a una situación de estas, el Servicio Público obligaba una actuación rápida, atenta y transparente, en la pretensión de, por lo menos, dar explicaciones a la opinión afectada.

El director actual, doctor Andrés Narváez, señaló como causa de las dificultades del Hospital, el daño ocasionado por los múltiples contratos leoninos de la administración anterior, aspecto sobre el cual, también se dio en principio una información por parte del señor contralor municipal; el informe hacía referencia a mas de mil ochocientos millones de pesos en pérdidas.

A su vez, el director anterior, doctor Rodrigo Quiñones, habló de las incapacidades del actual director y de los contratos con firmas de médicos especialistas que así obtendrían jugosas utilidades y de aumentos salariales para lograr la aceptación de grupos de trabajadores beneficiados con esta medida, y ¿dónde están los tribunales de ética y organizaciones médicas?, se anunciaron comunicados aclarando estas situaciones, pero al parecer se prefirió el silencio.

Como se puede apreciar, la situación del Hospital es bien delicada, día a día su deterioro anuncia su fin, y “no hay servicio de cuidados intensivos” para estos males; los medios de comunicación tienen la obligación de no caer en la tentación cómoda del silencio cómplice y las autoridades no olvidar la obligación de responder ante la comunidad por los juramentos que se hicieron. El compromiso de esta columna era continuar comentando los Planes de Desarrollo, pero ¿cómo hacer futuro, si ni siquiera es posible el presente?

Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?