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La negra que se inventó a Colombia

El viernes 29 enero, 2021 a las 6:55 am
La negra que se inventó a Colombia

La negra que se inventó a Colombia.

Marco Antonio Valencia

          La palabra “Columbia” se la inventó la poeta Phillis Wheatley (1753-1784) para referirse a una “diosa de la libertad” a partir del nombre de Cristóbal Colón. Phillis se llamaba el barco que la trajo de Senegal como esclava y Wheatley era el apellido del amo que la acogió, la educó y le permitió publicar su obra, convirtiéndola en la primera poeta negra que publicaba en Estados Unidos y la tercera mujer de ese país a la que se le editó un libro.

          La leyenda dice que Columbia “es el nombre poético de América y la personificación femenina de Estados Unidos de América”. Eso fue tan impactante y gustó tanto que muchas personas, lugares, empresas e instituciones se nombraron así. Sin embargo, como fue una palabra socializada originalmente por una mujer, esclava y negra, no gustó al gringo tradicional y, por tanto, se dieron a la tarea de inventarse como símbolo norteamericano a “El Tío Sam”, una figura autoritaria y patriarcal, aprobada incluso por el Congreso.

          Francisco Miranda, patriota venezolano y cosmopolita, conoció el poema, le gustó la palabra (Colón en italiano se dice “Colombo” y en latín “Columbus”) y se la compartió a Simón Bolívar, quien, a su vez, la impulsó en su Carta de Jamaica. Y, en efecto, la palabra Colombia se adoptó el 15 de febrero de 1819, durante el Congreso de Angostura, para denominar al nuevo Estado que comprendía a Nueva Granada, Venezuela y Quito. Pero en 1830, con la secesión de Venezuela y Ecuador, pasó a llamarse República de la Nueva Granada; en 1858 Confederación Granadina y en 1863 Estados Unidos de Colombia. Fue en 1886 cuando por fin se constituyó la República de Colombia.

          El poema original de Phillis Wheatley, donde se menciona la palabra “Columbia”, es el siguiente:

¡Coro celestial! Entronizado en reinos de luz
sobre escenas de fatigas gloriosas de Columbia escribo.
Cuando la causa de la libertad su seno ansioso agita,
se ilumina horriblemente en armas refulgentes.
Mira cómo llora la madre tierra el destino de su descendencia.
¡Y las naciones presencian hechos hasta ahora desconocidos!
Mira los brillantes rayos del cielo girar luminosos
¡envueltos en sufrimiento y en el velo de la noche!
La diosa llega, moviéndose dignamente.
Ramos de olivo y laurel adornan su dorado cabello;
por doquier brilla esta nativa de los cielos,
incontables encantos y nuevas gracias levantando.

          La palabra “Columbia” se refiere a una diosa a la que esclavos fatigados le cuentan el destino cruel de su descendencia, mientras llora la Madre Tierra, un lugar donde, a pesar del brillante cielo, hay sufrimientos y hechos desconocidos. La diosa avanza, furiosa, en medio de la tormenta, para proteger a sus hijos entre los que están quienes piden “libertad”.

          Phillis murió emancipada a los treinta y un años. Escribió pocos versos después de publicado su libro, pero, durante años, su historia y su poesía, de manera extraña, fueron ignoradas. En conclusión, Dios iluminó a la mujer afro que parió a la palabra Colombia.

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Conoce más sobre el autor en: http://www.valenciacalle.com

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