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LA NÁUSEA COLOMBIANA

El viernes 14 septiembre, 2018 a las 2:04 pm

LA NÁUSEA COLOMBIANA

UN SÍ “IN CRESCENDO” Y GANADOR

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La palabra o signo lingüístico náusea, de acuerdo al diccionario de la Real Academia Española (DRAE), tiene dos significados o acepciones: 1.- ganas de vomitar y 2.- repugnancia o aversión que causa algo. Estos dos significados le caen muy bien a la palabra en mención, dentro del campo semántico de nuestro gran idioma español, el idioma de Cervantes. Yendo más allá, al campo literario, encontramos que en el año 1938 el gran escritor existencialista francés Jean Paul Sartre, escribió una novela fundamental dentro de la literatura mundial con el nombre “La náusea”, la más importante dentro de dicho corriente o movimiento, la cual “representa como pocas esa sensación de vacío (una “náusea”), que parece aquejar al hombre contemporáneo (yo diría colombiano), que pervierte la percepción del mundo y aboca a una existencia frágil, caótica y sin aparente propósito” (según Google, nuestro inefable servidor mediático de ahora).

Pues bien, amigos lectores, buscando aquí y acullá el tema propicio para la presente columna de opinión y pensando y auscultando muy bien la actual realidad colombiana, se me apareció de repente por arte de magia el título de la misma, acordándome también de la novela mencionada y de su protagonista principal Antoine Roquentin, quien representa muy bien a ese colombiano de hoy en día que encuentra en su vida cotidiana ese vacío (náusea), como un caos al que se ve impotente para imponer orden.

Ese vacío en la realidad social y política del país y concretamente en el estado colombiano se siente apenas trascurridos 37 días del nuevo gobierno duquista, cuando se nota un vaivén en el mismo, como una nave sin norte, al garete, sin un punto de guía, como un gobierno desorientado, yo diría despistado, que accede fácilmente a las pretensiones de los demás, como si estuviese devolviendo favores y pagando cuotas políticas, cambiando de marca de mermelada, que ahora es de color naranja, el cual es el color que más se nombra en cuanta oportunidad se ofrezca. Con respecto a lo comentado hasta ahora, estoy de acuerdo con lo que afirma el columnista Álvaro Forero Tascón, cuando afirma: “No se sabe si Duque es equilibrado o equilibrista. Aunque siendo justos, para ser equilibrado hay que ser equilibrismo” (véase El Espectador, “Duque: síntesis o antítesis”, sepbre., 10/18). Ese vaivén citado antes, tiene que ver con esta duda preocupante y lógicamente con la actual náusea.

LA NÁUSEA COLOMBIANA

Volviendo al primer párrafo sobre los significados de la palabra analizada, en especial el número 2, como colombiano consciente y creo que ustedes también lo son, me causan repugnancia y aversión y lógicamente náusea instantánea, 4 hechos de la vida nacional en este período duquista: el nombramiento del ex procurador Ordóñez en la OEA, el escándalo Carrasquilla con los famosos bonos de agua, el “debate” de los congresistas analizando si se bajan o no sus sueldos suntuarios, sabiendo que lo deben hacer por mandato popular y el fin del programa “ser pilo paga”, dizque por otro.

Mejor dicho, hasta ahora, como vamos, vamos muy mal, acordándome en este instante de las palabras de Álvarez Gardeazábal, cuando expresó: “En este nuevo gobierno hay que cogerse duro de la silla”, vale decir, estamos sufriendo de náusea profunda. ¿Hasta cuándo será?       

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